Acoso sexual en la profesión médica: responsabilidades legales y éticas

El Medical Journal of Australia (MJA) publicó un estudio sobre el acoso sexual de mujeres en la medicina. Después de que una cirujana de alto rango declarara que si una mujer se quejaba de avances no deseados, su carrera se vería comprometida, esto se ha convertido en un tema de debate nacional.

El acoso sexual en la medicina se convirtió en una preocupación nacional después de que un cirujano senior advirtiera que los aprendices que se quejan de estos incidentes no están bien apoyados y les advirtió que la acción más segura para proteger sus carreras era cumplir con solicitudes no deseadas.

El cirujano se refirió al caso de la Dra. Caroline Tan, a quien un tribunal determinó que había sido acosada sexualmente por un neurocirujano que estaba involucrado en su formación quirúrgica. Mientras que el Dr. Tan demandó con éxito
acoso sexual, según los informes, se enfrentó a un perjuicio sustancial en su carrera después de ejercer sus derechos.

Si bien se desconoce la prevalencia del acoso sexual en la medicina australiana, los informes sugieren que es un problema arraigado tanto para los aprendices como para los especialistas. Esto es consistente con encuestas en Australia, el Reino Unido, los Estados Unidos, Suecia y Canadá que han encontrado que entre una cuarta parte y tres cuartas partes de las mujeres experimentaron acoso sexual en el entrenamiento o la práctica.

El acoso sexual es un término general que cubre una variedad de comportamientos, desde intercambios cotidianos comunicando
mensajes despectivos (“microagresiones”), hasta actos directos de agresión sexual física. Como mostraremos, algunas formas de acoso también constituyen agresión sexual criminal. El acoso sexual puede afectar negativamente la seguridad y el bienestar de las mujeres, la elección de la especialidad y la progresión profesional.

La gran mayoría de los incidentes no se denuncian debido a: falta de confianza en que informar ayudaría; miedo a las consecuencias adversas; renuencia a ser visto como una víctima; complicidad del personal superior; y minimización cultural del problema. Los hombres también sufren acoso, pero las mujeres son el blanco más frecuente.

Si bien este tipo de acoso ocurre en todas las profesiones, las mujeres en la medicina corren un riesgo particular debido al dominio masculino de los puestos superiores y el sistema de capacitación de "patrocinio", por el cual los aprendices dependen de un pequeño grupo de colegas superiores poderosos para ingresar a la capacitación, la evaluación, oportunidades laborales y progresión profesional.

En este artículo, revisamos cuatro dimensiones de las responsabilidades legales de las personas y los empleadores en Australia, y analizamos los estándares profesionales y los marcos éticos. Existen razones legales, económicas y de reputación de peso para que las escuelas de medicina, los hospitales, las universidades y otras organizaciones creen un cambio cultural para reducir el acoso sexual.

Estos intereses están respaldados además por un deber ético y profesional de promover la igualdad de género y la igualdad de oportunidades.

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