Nuestro equipo está listo para el rescate en zanja

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Diariamente muchísimas personas trabajan en zanjas abiertas y en tapas de tubería, otras trabajan a una profundidad mayor a la de su propia altura. Lamentablemente, muchas de ellas, no utilizan las protecciones contra catastróficos colapsos.

Cuando alguien queda enterrado en una zanja, se debe tener la paciencia suficiente, para realizar un plan cuidadoso, que permita liberar a las víctimas, pues los rescatistas deben luchar contra varios peligros.

Algunos de estos peligros son: asfixia; lesiones físicas, causadas por la caída y peso de la tierra; atmósferas inflamables y explosivas; peligros mecánicos e inclusive ahogamiento.

Entre las razones por las cuales estos colapsos en las zanjas ocurren encontramos: disturbios en la tierra, donde ha sido previamente excavada; zanjas que se cruzan perpendicularmente, que pueden fácilmente ceder; que no hay suficiente espacio para los montones de escombros, que se sacan de la zanja o para el transporte de equipo pesado.

También las vibraciones del tráfico o de los trenes, pueden causar que una zanja se colapse; o cuando el agua sobresatura la tierra debajo de la superficie, volviéndose inestable.

Para afrontar correctamente un rescate este tipo, la presente guía comienza recordando los puntos del “pre-plan” para responder a la llamada de auxilio.

Descarga aquí la guía de preguntas y los pasos a seguir según la situación que se presenta:

 

 

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