Cuando unas prácticas rutinarias se convierten en una intervención salvavidas

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Las prácticas de los pilotos de la sección HMS Search and Rescue se convirtió en una auténtica operación de rescate.

Dos días de entrenamiento en la sugestiva área de la Cowal Peninsula, en las Highlands escocesas. El personal está acompañado por fotógrafos de la base naval Clyde Royal Navy, quienes se encargan de documentar las operaciones.

Lo que debía ser un entrenamiento habitual cambia de improviso su objetivo. Llega una petición urgente: hay que socorrer a un niño de tan solo 14 semanas. La llamada al HMS se hace indispensable cuando, dadas las condiciones críticas del pequeño, a los padres se les asegura una espera de al menos tres horas para el servicio de emergencias helitransportado desde Aberdeen. Afortunadamente la aeronave de la Royal Navy vuela por cielo escocés y la pesadilla para el pequeño Max y su familia se convierte en una oportunidad de supervivencia.  En el medio de transporte se embarcan en tiempo récord dos médicos del Hospital Pediátrico Yorkhill de Glasgow y el socorro aéreo se dirige a Strachur, en Argyll, donde se sospecha que el pequeño Max sufra una peligrosa meningitis.

Los médicos llegan al lugar y colocan al niño en una incubadora amarilla que lo transporta a Yorkhill antes de que lleguen los padres.

Max, tras la hospitalización en Glasgow, está bien y ya ha vuelto a casa.

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