Llamadas de emergencia al là­mite de la realidad. Curiosidad picante y ridà­culos malentendidos

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Quienes trabajan en el ámbito del auxilio saben por experiencia que la gente, a menudo, es extraña y no deja de pedir intervenciones, cuanto menos, curiosas. Recientemente hemos descubierto que en América causa estragos la peligrosa costumbre de rasurarse el pubis, que ha originado un incremento vertiginoso de visitas a urgencias por heridas, abrasiones y cortes de todo tipo en las partes pudendas.

El «hágalo usted mismo», en algunos casos, es ciertamente desaconsejable. Hemos reunido algunos aciertos y desatinos por el mundo, descubriendo que éste es, verdaderamente, un pañuelo. En una localidad inglesa, en la región de Essex, dos ambulancias y un automóvil de la policía se precipitaron al lugar donde se había producido un accidente ferroviario. Un gran despliegue
de fuerzas e incluso la posibilidad de llamar a un helicóptero-ambulancia, para descubrir a su llegada que se encontraban ante una reunión de trenes de miniatura, sobre uno de los cuales tres personas habían resultado heridas. Se trató de un error de la centralita, que malentendió la solicitud de una ambulancia para un accidente en un tren de miniatura por « ¡accidente de trenes militares! »

Demasiada vehemencia y pasión no siempre sientan bien a la pareja, sobre todo cuando es necesario llamar a urgencias para extraer del intestino de la amada un pequeño vibrador que no quiere salir fuera, y mucho menos dejar de vibrar. A propósito… pero esta vez todavía más divertido… En una oficina postal de Rusia llamaron a un grupo de expertos anti-terrorismo para que averiguaran qué era el zumbido proveniente de un paquete. Miedo, sospechas, se abre paso la hipótesis de una bomba… En ese momento no queda otra que evacuar el edificio y despejar el área circunstante. Lo que había dentro del paquete era un sex toy… mejor así.

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