Ataque de pánico: qué es y cuáles son los síntomas

Cada vez con más frecuencia, y en particular desde la pandemia de COVID-19, la gente habla de ansiedad y pánico. Muchas personas han experimentado estados prolongados de ansiedad e incluso ataques de pánico en toda regla.

Muchos jóvenes las sufren, en la escuela o en otros contextos, muchos trabajadores después de meses de trabajo inteligente tienen que volver a espacios abiertos llenos de gente y claustrofóbicos que pueden ser buenos para el estado de ánimo de muchos, pero también pueden aterrorizar a otros.

¿Qué es un ataque de pánico?

Un ataque de pánico es el inicio repentino de un período claro y breve de intenso malestar, ansiedad o miedo acompañado de síntomas somáticos y/o cognitivos.

El trastorno de pánico consiste en la aparición de ataques de pánico repetidos típicamente acompañados de miedo a un ataque futuro (miedo al miedo) o comportamiento para evitar situaciones que pueden predisponer a los ataques.

Muchas personas experimentan un ataque de pánico una o dos veces en su vida.

Sin embargo, solo una fracción de ellos desarrollará un trastorno de pánico en toda regla, lo que equivale al 2-4% de la población general.

El trastorno de pánico se define por al menos un mes de miedo persistente a ataques recurrentes (o sus efectos), lo que caracteriza la llamada marcha de pánico.

Trastorno de pánico: ¿cuáles son los síntomas?

Tanto los síntomas físicos como los mentales pueden ocurrir durante un ataque de pánico.

Los ataques de pánico causan un miedo intenso con un inicio repentino, a menudo sin previo aviso.

Un ataque suele durar entre 5 y 20 minutos, pero en algunos casos más extremos los síntomas pueden durar más de una hora debido a la conexión emocional que amplifica el síntoma.

La experiencia de un ataque de pánico es diferente para todos y los síntomas pueden variar.

Entre los más comunes se encuentran:

  • Sentirse asustado y nervioso
  • Dolor de pecho
  • hambre de aire
  • Latidos rápidos
  • Dolor de cabeza
  • Dolor de estómago
  • Mareo
  • sudoración o escalofríos
  • Miedo a morir, perder el control o volverse loco, sentirse mareado
  • Sensación de irrealidad y extrañeza en la percepción del propio cuerpo
  • Sensación de irrealidad hacia las cosas circundantes.
  • Sensación de confusión.

Uno de los síntomas más angustiantes suele ser la percepción de falta de aire, lo que en muchos casos conduce a una tendencia a intentar respirar aún más profunda o rápidamente, lo que empeora los síntomas.

Si la hiperventilación dura mucho tiempo, también es probable que se presenten estos síntomas:

  • Mareo
  • Náusea
  • Sensación de dificultad para respirar
  • Sensación de constricción, peso o dolor en el pecho
  • Parálisis muscular
  • Aumento de la aprensión y la alarma, hasta el punto de temer que algo terrible vaya a ocurrir, como un infarto, una hemorragia cerebral o incluso la muerte.

¿Cómo se trata el trastorno de pánico?

Aunque los síntomas del trastorno de pánico pueden ser abrumadores y aterradores, el tratamiento adecuado puede ayudar a los pacientes a controlarlos.

Por lo tanto, es necesario buscar la ayuda profesional de un médico con experiencia en trastornos de pánico.

Las terapias incluyen:

  • Terapia cognitiva conductual (TCC): esta terapia ayuda a los pacientes a cambiar sus pensamientos y acciones para que puedan aprender técnicas efectivas para controlar el pánico y también otras emociones que pueden influir en su aparición. La ansiedad puede ser muy astuta, cuanto más la temas y quieras deshacerte de ella, más probable es que se manifieste. Conocerlo, no temerlo y saber manejarlo es fundamental en el curso del tratamiento, cuya duración, dependiendo de la gravedad, puede ser de unos cuatro a 12 meses.
  • Medicamentos: Existen terapias con medicamentos que pueden ayudar significativamente a las personas con ataques de pánico. El médico valorará qué fármacos son los mejores para cada paciente y explicará su funcionamiento para despejar cualquier idea errónea sobre los temidos 'psicotrópicos'. Generalmente, la medicación con fármacos serotoninérgicos se mantiene durante aproximadamente un año, transcurrido el cual el médico decide cómo proceder a la suspensión.
  • El abordaje combinado, es decir, farmacoterapia y psicoterapia cognitivo-conductual, es el que la literatura científica sugiere como más efectivo, pero es fundamental realizar una evaluación inicial precisa y luego decidir la intervención más adecuada para el individuo.

Si la eficacia de estos tratamientos a corto y medio plazo es indiscutible, también es cierto que algunos pacientes tienden a recaer bien por factores predisponentes, genéticos y de carácter (temperamento ansioso) o como consecuencia de eventos estresantes y adversos (duelos). ; por lo tanto, es esencial intentar, en una segunda fase de la terapia, trabajar con el terapeuta para evitar, en lo posible, recaídas y recaídas.

Para animarse con esta última noticia, que muchas veces asusta a los pacientes desde el inicio de su viaje, cabe señalar que las recaídas pueden identificarse y tratarse más rápidamente de forma precoz, precisamente por el trabajo realizado previamente.

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Fuente:

Humanitas

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