Disautonomía neurovegetativa: cuando el sistema nervioso no funciona como debería

Disautonomía neurovegetativa: ¿que es? El sistema nervioso se divide en un sistema nervioso central y un sistema nervioso periférico.

El sistema nervioso central, que se encuentra en el cráneo y el canal espinal, comprende el cerebro, el cerebelo, el tronco del encéfalo y la médula espinal.

El sistema nervioso periférico está formado por los nervios craneales (que inervan la cabeza y cuello), los nervios espinales (que inervan las partes restantes del cuerpo) y los ganglios (grupos especiales de neuronas que reciben información de los receptores).

El sistema nervioso periférico se subdivide en voluntario, que es responsable de controlar los movimientos voluntarios y recopilar información de los órganos de los sentidos, e involuntario o autónomo (o vegetativo o visceral o autónomo), que controla las funciones corporales involuntarias.

Finalmente, el sistema nervioso autónomo se divide en dos partes opuestas: simpático (que se origina en la médula espinal) y parasimpático (que se origina en el tronco encefálico y la médula espinal).

El sistema nervioso autónomo puede funcionar mal, en cuyo caso hablamos de disautonomía neurovegetativa o disfunción autónoma.

¿Qué es o cómo se manifiesta?

Las funciones del sistema nervioso autónomo.

El sistema nervioso autónomo regula la actividad de las glándulas y los órganos internos como el corazón, el estómago y los intestinos, controlando funciones como la dilatación de las pupilas, la producción de saliva y moco, la frecuencia cardíaca, la presión arterial, la contracción de los músculos bronquiales, los movimientos del estómago y del intestino, la orina. producción, relajación de la pared de la vejiga y apertura del esfínter vesical.

El sistema nervioso simpático es particularmente activo cuando el cuerpo experimenta situaciones de emergencia o estrés como respuestas de ataque y escape, mientras que el parasimpático prevalece en condiciones estables y de reposo y apoya procesos como la digestión y absorción, el crecimiento y el almacenamiento de energía.

¿Cuándo es la disautonomía neurovegetativa?

En presencia de un mal funcionamiento del sistema nervioso autónomo, tenemos disautonomía neurovegetativa (o disfunción autónoma).

Los trastornos que pueden ocurrir son diversos, los ejemplos incluyen:

  • alteración de la regulación de la presión arterial y la frecuencia cardíaca con hipotensión ortostática e hipertensión en clinostatismo (acostado);
  • trastornos de la función respiratoria;
  • trastornos gastrointestinales con motilidad gastrointestinal reducida, disfagia, estreñimiento, diarrea;
    trastornos sexuales y urinarios con nicturia, polaquiuria, ganas de orinar, impotencia, pérdida del control del esfínter;
  • trastornos de termorregulación;
  • hipoanhidrosis;
  • trastornos del sueño

La hipotensión ortostática es el trastorno más incapacitante; se caracteriza por una reducción de al menos 20 mmHg en la presión arterial sistólica o 10 mmHg en la presión arterial diastólica dentro de los tres minutos posteriores a la bipedestación y se manifiesta por mareos, fatiga, fatiga, visión borrosa y síncope.

Disautonomía neurovegetativa: clasificación de las enfermedades del sistema nervioso autónomo

Esta clasificación es muy compleja. En general, se distingue entre disautonomías focales y generalizadas.

Las disautonomías focales se caracterizan por síntomas sectoriales; ejemplos son el síndrome de Bernard Horner con ptosis (párpado caído), miosis (estrechamiento de la pupila) y anhidrosis facial (sin sudoración en la cara) y el síndrome de Adie con la pupila que no reacciona a la luz y la abolición de los reflejos osteotendinosos).

Las disautonomías generalizadas, por otro lado, se dividen en centrales (cerebro o médula espinal) y periféricas (nervios).

Los centrales incluyen:

  • pura falla autonómica
  • falla autónoma durante la atrofia multisistémica, que combina la falla del sistema nervioso autónomo con la neurodegeneración del sistema nervioso central;
  • insuficiencia autonómica asociada con la enfermedad de Parkinson.

Finalmente, las disautonomías periféricas se dividen en agudas (síndrome de Guillain Barrè, botulismo, porfiria, trastornos tóxicos) y crónicas (neuropatías hereditarias, neuropatías diabéticas, neuropatías tóxico-cancerígenas, infecciosas y paraneoplásicas).

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Fuente:

Humanitas

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