Mesoterapia: ¿qué es y cómo se lleva a cabo?

Hablemos de mesoterapia: contracturas musculares, lumbalgias, cefaleas tensionales, tendinopatías, dolores postraumáticos: todas son patologías que pueden afectar negativamente a la vida diaria de los afectados, provocando cambios en el estilo de vida, renuncia y dificultad para realizar satisfactoriamente el trabajo. actividades y pequeñas tareas diarias

Una solución es el tratamiento ambulatorio: mesoterapia analgésica, que implica la administración eficaz de fármacos para aliviar el dolor por vía intradérmica.

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¿Qué es la mesoterapia y para quién está indicada?

La mesoterapia antálgica es un tratamiento ambulatorio que consiste en múltiples inyecciones subcutáneas de medicación, administradas a través de agujas finas y muy cortas en áreas del cuerpo afectadas por dolor y movimiento restringido.

La mesoterapia está indicada para el tratamiento de contracturas musculares dolorosas de origen inflamatorio o artroscópico-degenerativo como cervicalgia, lumbago o cefaleas tensionales.

Pero también se utiliza en el tratamiento de tendinopatías, como epicondilitis y tendinitis rotuliana y de aquiles, o traumatismos contusivo-distorsionantes, desde latigazo cervical hasta esguinces de tobillo.

Mesoterapia: ¿cuáles son los beneficios?

La mesoterapia permite utilizar una pequeña cantidad de medicación directamente en la parte dolorosa del cuerpo, reduciendo e incluso evitando la necesidad de medicación sistémica (es decir, oral o intramuscular).

Además, la mesoterapia también se puede combinar con terapias analgésicas instrumentales, como la terapia con láser o la hipertermia, o con tratamientos de fisioterapia, con el objetivo de reducir el dolor y acelerar la recuperación funcional.

¿Cómo se realiza la mesoterapia?

El tratamiento de mesoterapia lo lleva a cabo un médico en una clínica ambulatoria, dura unos 10 minutos y consta de múltiples inyecciones con una aguja corta y fina (4-6 mm) en la capa superficial de la piel de pequeñas cantidades de analgésicos y medicamentos antiinflamatorios.

El tratamiento suele ser semanal, con 4 a 6 sesiones por ciclo.

La frecuencia y duración del tratamiento puede variar en función de la patología, la respuesta clínica del paciente y la fase de la propia patología, que puede ser aguda o crónica.

En cualquier caso, el paciente podrá realizar sus actividades diarias normales tanto antes como después del tratamiento.

Hay que tener en cuenta que el tratamiento no se puede realizar si las zonas cutáneas afectadas no están intactas (p. Ej. En presencia de heridas) y que, en general, está contraindicado en casos de alergia a los fármacos utilizados, durante el embarazo y al amamantar.

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Fuente:

Humanitas

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