Tomografía computarizada, resonancia magnética y PET: ¿para qué sirven?

Las tomografías computarizadas, resonancias magnéticas y PET son tres pruebas de diagnóstico ampliamente utilizadas. Pero, ¿en qué se diferencian y cuándo se debe utilizar uno u otro?

Tenemos diferentes exámenes porque ninguno de ellos puede considerarse el mejor de todos: cada examen tiene la capacidad de ver nuestro cuerpo de una manera diferente.

¿Qué son las tomografías computarizadas, resonancias magnéticas y PET?

La TC (tomografía axial computarizada) es quizás el examen más conocido y mediante el uso de rayos X nos permite observar diferencias en la densidad y forma de los órganos.

La resonancia magnética (MRI o NMR) proporciona una idea de cómo se distribuyen las moléculas de agua en nuestros cuerpos.

La PET (tomografía por emisión de positrones) utiliza sustancias específicas, llamadas radiofármacos, para observar estructuras u órganos particulares y es capaz de reconocer ciertos procesos metabólicos.

Por lo tanto, una tomografía computarizada nos da una idea de la forma, la resonancia magnética no solo nos da una idea de la forma sino que también agrega un componente funcional, mientras que la PET nos da una idea de la función: un tejido puede parecer más funcional porque consume más energía (es decir, más azúcar) y por tanto podría ser canceroso, o tiene determinadas características metabólicas que pueden definirse mediante radiofármacos.

PET y los diferentes radiofármacos

El PET no existe como método único porque se pueden observar cosas diferentes según el radiofármaco utilizado.

Por ejemplo, el cerebro es el órgano de nuestro cuerpo que más azúcar consume, y si hay áreas que funcionan menos podemos observar una disminución del consumo de azúcar.

¿Cómo notamos esto? Inyectamos una sustancia que es absorbida por las células como si fuera azúcar y que tiene un bulbo adherido que emite positrones.

Pero también podemos ver cómo es el flujo sanguíneo en el cerebro, por ejemplo inyectando agua que se ha hecho radiactiva, u observar depósitos de amiloide, que pueden estar aumentados en pacientes con enfermedad de Alzheimer.

Mientras que con la TC (incluso con medio de contraste) solo tenemos una imagen de densidad y con la RM vemos mejor el tejido blando porque es rico en agua, con la PET tenemos más posibilidades en función del radiofármaco utilizado: consumo de azúcar, depósitos de amiloide, remodelación ósea o la expresión de receptores particulares en ciertos tumores.

La PET es, por tanto, un examen que se define como funcional porque nos permite ver determinadas características peculiares de los tejidos.

¿Existen exámenes capaces de fusionar los diferentes métodos, es decir, CT, MRI y PET?

Actualmente hablamos de imagen híbrida o multimodal: las máquinas PET realizan exploraciones PET y TC porque la PET es un examen funcional y por tanto no da una idea de la anatomía exacta de la lesión o de la alteración que podemos localizar, mientras que la TC es un método. que nos da una valoración específica y precisa de la anatomía y por tanto la PET-TC nos permite tener lo mejor de ambos métodos.

También hay máquinas que realizan PET y MRI al mismo tiempo.

De hecho, un método de obtención de imágenes casi nunca es suficiente para obtener toda la información que necesitamos.

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Fuente:

Humanitas

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