Tratamiento de lesiones: ¿cuándo necesito una rodillera?

Las lesiones de rodilla son muy comunes, particularmente entre quienes practican deportes, aunque no sean necesariamente competitivos. Las estructuras que componen la rodilla se someten fácilmente a tensión, desde los huesos hasta los cartílagos y los ligamentos.

Uno de los tratamientos habituales para las lesiones es el uso de un aparato ortopédico, muchas veces combinado con cirugía si es necesario.

Corsé: útil después de la cirugía de ligamentos y meniscos

Se recomienda especialmente el uso de un aparato ortopédico para dar estabilidad a la extremidad si los ligamentos han sufrido una lesión, quizás una fractura real.

Cuando uno o más ligamentos se rompen, por ejemplo, el cruzado anterior y el cruzado posterior, puede ser necesaria una cirugía para reconstruir la estructura fracturada.

Por lo general, en el mes siguiente a la operación, el especialista prescribe un aparato ortopédico, que debe usarse para ayudar al proceso de rehabilitación y no ejercer presión sobre la rodilla.

El corsé también se usa después de las suturas de meniscos, durante aproximadamente quince días, ya que ayuda a mantener protegidas las suturas en los discos de cartílago durante la rehabilitación.

Problemas de funcionalidad y estabilidad: ¿qué son?

Otra situación en la que se requiere el uso de un aparato ortopédico es la inestabilidad ligamentosa crónica de la rodilla.

Esta es una condición de insuficiencia funcional de los ligamentos, que es particularmente problemática para quienes practican deportes que implican una tensión particular en la articulación de la rodilla, como el esquí o el tenis.

En estos casos, y especialmente con la edad avanzada o en personas que tienen ligamentos particularmente débiles, quizás debido a una antigua lesión, se recomienda el uso de un aparato ortopédico para aumentar la estabilidad.

Otra condición para la cual el especialista recomendará aparatos ortopédicos es el síndrome femororrotuliano.

En este caso se parará la articulación con una rodillera elástica, útil para centralizar la rótula y mejorar la propiocepción mediante la compresión de la piel, teniendo en cuenta, eso sí, que esto no altera la biomecánica de la rodilla.

El mismo tipo de rodillera también se puede usar después de las lesiones, generalmente durante unos diez días, para aliviar los síntomas dolorosos.

De nada sirve usar un aparato ortopédico como medida preventiva

Aunque no es raro el uso de aparatos ortopédicos para evitar sobrecargar la articulación en el caso de una rodilla en varo o valgo, la literatura no establece su utilidad real.

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Fuente:

Humanitas

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