Servicio de bioterrorismo y salud pública: definición de sistemas de gestión y tratamiento

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Autores: Wanda D'amico y Roberto Mugavero

Palabras clave: biológico; Bioseguridad; Bioseguridad; Bioterrorismo;
Químico; Europeo; Salud y Seguridad; Italiano; Laboratorio; Nuclear; Radiológica

Abreviaturas: BASE: tecnología de detección para tratar; LADRILLO: Iniciativa de riesgo biológico para el desarrollo de capacidades y el desarrollo de bases de conocimiento; BSA: Asociaciones de bioseguridad; BSCL: gabinete de bioseguridad; BLS-1: Nivel de bioseguridad 1 (BSL-1); BWT: Convención sobre armas biológicas y toxínicas; QBRN: químico, biológico, radio nuclear; CDC: Centros para el Control y Prevención de Enfermedades; CWTC: Centro de tratamiento de residuos químicos; DSUS: Unidades de muestreo distribuidas; ADN: ácido nucleico desoxirribo; EBSA: Asociación Europea de Bioseguridad; ECDC: Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades; CE: Comisión Europea; EMEA: Evaluación europea de medicamentos; EURONET-P4: Red Europea de Laboratorios P4; UE: Unión Europea; GMM: microorganismos modificados genéticamente; GHSI: Iniciativa de seguridad sanitaria mundial; HANAA: Analizador avanzado de ácidos nucleicos de mano; HSC: Comité de Seguridad de la Salud; HSR: Respuesta de los sistemas de salud; HEPA: filtro de partículas de aire de alta eficiencia; IFBA: Federación Internacional de Asociaciones de Bioseguridad; LAI: infecciones asociadas al laboratorio; LIDAR: detección de luz y rango; LIBS: espectroscopía de ruptura inducida por láser; NIAID: Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas; OSHA: Administración de Seguridad y Salud Ocupacional; PCR: reacción en cadena de la polimerasa; OMS: Organización Mundial de la Salud;

Introducción
Pocos recordarán que hace poco más de una década, los profesionales o la comunidad civil no anticiparon ni entendieron la posibilidad del terrorismo biológico. Los efectos de un ataque nuclear fueron documentados y tangibles. Los accidentes químicos no eran infrecuentes, pero la catástrofe potencial de una epidemia después de la liberación deliberada de un patógeno biológico era difícil de comprender. Vivimos en una era de incertidumbre y cambio, y el uso de armas biológicas es un grave problema de salud pública que aumenta la probabilidad de "posibles incidentes" relacionados y no solo con el bioterrorismo. Algunas bacterias, virus y toxinas son un problema mayor para la salud humana.
Se emplean mejor en la agricultura, en la fabricación de alimentos y tienen un efecto incluso en el medio ambiente. Los terroristas usaron productos biológicos por su virulencia, toxicidad, transmisibilidad y letalidad, pero lo que realmente hace que esos microorganismos particulares se usen como armas es la alta patogenicidad, que puede crecer a partir de un solo organismo o una célula. Los agentes biológicos tienen: los costos relativamente bajos de producción a veces están fácilmente disponibles y no tienen problemas significativos con respecto al almacenamiento y el transporte. Además, las organizaciones terroristas, además de los patógenos existentes naturalmente, pueden andar a tientas para utilizar microorganismos genéticamente modificados (GMM).

Los expertos piensan que las toxinas en el orden de hasta mil pueden obtenerse de fuentes genéticas o naturales, pero no todas se utilizarían como armas biológicas; monitorear la sustracción ilegal, incluso pequeñas cantidades, ¡es imposible! Los patógenos son difíciles de detectar: ​​son incoloros e inodoros y tienen tiempos de incubación que van desde las horas 48 para el ántrax respiratorio, los días 21, para la fiebre Q. Período de incubación al mismo tiempo una ventaja y un inconveniente; una ventaja porque abre una ventana de tiempo que le permite poner en cuarentena y tratar a las personas infectadas y la vacunación de otros; Un inconveniente porque a menudo es difícil identificar la enfermedad.
En la etapa inicial, muchas enfermedades presentan síntomas similares a la gripe: los pacientes tienden, por lo tanto, a seguir su ritmo de vida normal, comportamiento que en caso de enfermedades transmisibles podría conducir a una contaminación generalizada. Para la mayoría de las enfermedades causadas por agentes utilizados en la guerra biológica, existen tratamientos y / o vacunas para permitir el despliegue de mecanismos de reacción y, especialmente, la adopción de contramedidas médicas, es esencial un rechazo oportuno del ataque. Los datos de antecedentes adecuados sobre el comportamiento natural de las enfermedades infecciosas facilitan el reconocimiento de un evento inusual y ayudan a determinar si se deben investigar las sospechas de una causa deliberada. Los sistemas de vigilancia de rutina, para enfermedades infecciosas emergentes y propensas a epidemias, mejoran la capacidad de detectar e investigar brotes causados ​​deliberadamente.
Incluso una cantidad muy pequeña de patógeno causará enfermedades, por ejemplo, la tularemia requiere tan pocos microorganismos como 10 para infectar, por lo tanto, los sensores deben ser sensibles para una presencia mínima de patógenos. La tecnología de detección biológica "Detectar para proteger" no está disponible actualmente. Los instrumentos disponibles suelen ser grandes, lentos y caros. Cuanto más confiable sea el instrumento de detección, más tiempo llevará identificar la amenaza definida. Por lo tanto, el objetivo principal de la detección biológica es proporcionar una advertencia suficiente para que los respondedores puedan reducir el número de víctimas.
Las estrategias de biodefensa están formadas por una combinación de varias capas de detección. Una primera capa está compuesta por detectores de separación; se proporciona una segunda capa de protección mediante el uso de detectores puntuales; Por último, la recopilación de datos epidemiológicos puede apoyar y complementar el uso de biosensores. Varias tecnologías, como los RADAR Doppler, los LIDAR (detección de luz y rango) o LIBS (espectroscopía de ruptura inducida por láser), se pueden utilizar para la detección de agentes biológicos. Dependen de las ondas de radio o de las técnicas de reflectancia de la luz para detectar nubes de patógenos en el aire. Sin embargo, las aplicaciones para estas tecnologías son principalmente militares y su eficiencia aún es limitada.
La realidad ahora es que la bioseguridad se está beneficiando del intenso interés colectivo de los líderes políticos o de los compromisos de financiación que siguieron a los ataques de ántrax de 2001. Con el paso del tiempo, el sentido inicial de urgencia en los esfuerzos para apuntalar la bioseguridad de la nación

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