Bronquitis y neumonía: ¿cómo se pueden distinguir?

La bronquitis y la neumonía son enfermedades que afectan las vías respiratorias inferiores, es decir, los bronquios y los pulmones.

En ambos casos, la inflamación es aguda pero localizada en diferentes lugares: en la bronquitis, la inflamación se limita a las vías respiratorias (los bronquios), mientras que en la neumonía es el propio tejido pulmonar el que se ve afectado.

Bronquitis y neumonía: ¿cuáles son los síntomas?

La bronquitis y la neumonía suelen tener síntomas similares, pero distinguirlas es esencial para un tratamiento adecuado, ya que la neumonía generalmente es una enfermedad de mayor riesgo y requiere un tratamiento específico.

El síntoma más común es la tos, que puede o no estar asociada con la producción de esputo (conocido como flema) y dificultad para respirar.

Aunque es difícil distinguir la bronquitis aguda de la neumonía basándose únicamente en los síntomas, la aparición de síntomas como fiebre persistente, dolor torácico que empeora con la respiración o falta de aire severa y progresiva pueden hacer sospechar una neumonía.

En este caso, el especialista puede solicitar estudios radiológicos como la radiografía de tórax, imprescindible para diferenciar la bronquitis aguda de la neumonía y establecer el tratamiento más adecuado.

La bronquitis aguda tiende a ser una condición estacional, que en la mayoría de los casos es causada por una infección viral y se resuelve en 2-3 semanas como máximo.

En la gran mayoría de los casos no es necesario utilizar antibióticos, sino sólo fármacos sintomáticos.

La neumonía, por otro lado, es una enfermedad más grave, que puede ser causada tanto por bacterias como por virus (por ejemplo, la neumonía causada por la infección por SARS-CoV-2) y debe tratarse con una terapia antibiótica específica.

Entre las bacterias, el principal agente etiológico de la neumonía es Streptococcus pneumoniae o Pneumococcus.

La neumonía neumocócica se puede prevenir tomando la vacuna antineumocócica, que se puede administrar en cualquier época del año y se recomienda para personas mayores de 65 años y pacientes con enfermedades pulmonares crónicas.

Bronquitis crónica: la enfermedad de un fumador

A diferencia de la bronquitis aguda, que es una afección autolimitada que se resuelve en 2 a 3 semanas, la bronquitis crónica ocurre cuando los síntomas se vuelven persistentes y no se resuelven con el tiempo.

La bronquitis crónica es una enfermedad caracterizada por tos crónica, expectoración persistente y aparición progresiva de dificultad para respirar, especialmente bajo estrés.

La bronquitis crónica generalmente se asocia con la exposición al humo del cigarrillo, ya sea de forma activa o pasiva, tal vez en el hogar.

La enfermedad también puede ocurrir en pacientes que dejaron de fumar hace años.

Otro factor de riesgo es la exposición, por ejemplo, en el trabajo, a sustancias que pueden dañar los pulmones, como el polvo o los productos químicos.

Incluso ante la presencia de síntomas leves, es importante no descuidar el tema y consultar siempre a su médico, ya que la espirometría está indicada ante la sospecha de bronquitis crónica.

La espirometría puede detectar la presencia de obstrucción bronquial y permite el diagnóstico de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), que puede ser tratada con prontitud.

Es importante comprender que una enfermedad crónica requiere una terapia crónica, y el médico y el paciente trabajarán juntos para mejorar la calidad de vida y reducir los síntomas respiratorios.

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Fuente:

Humanitas

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