Inflamaciones del corazón: miocarditis, endocarditis infecciosa y pericarditis.

Hablemos de la inflamación del corazón: el corazón, el núcleo del sistema circulatorio, comienza a latir alrededor de los 16 días después de la concepción, y a partir de ese momento su continuo movimiento de contracción y liberación nos acompaña por el resto de nuestra vida.

Recibe sangre venosa de la periferia, la introduce en la circulación pulmonar para oxigenarla y luego bombea sangre rica en oxígeno a la aorta y las arterias para llevarla a los órganos y tejidos del cuerpo.

Cada minuto, el corazón late un promedio de 60 a 100 veces y puede transportar de 5 a 6 litros de sangre.

Anatomia del corazon

El corazón, que se encuentra en el pecho entre los dos pulmones, tiene aproximadamente el tamaño de un puño cerrado y pesa entre 200 y 300 gramos.

Su estructura consta de tres capas:

  • Pericardio: es la fina membrana superficial que lo recubre externamente y que también envuelve los grandes vasos sanguíneos entrantes y salientes;
  • Miocardio: tejido muscular que forma las paredes del corazón;
  • Endocardio: es el revestimiento delgado de las paredes internas de las cavidades y válvulas del corazón.

El corazón tiene cuatro cámaras distintas, dos aurículas (derecha e izquierda) y dos ventrículos (derecho e izquierdo).

Separando las dos aurículas y los dos ventrículos se encuentran el tabique interauricular e interventricular, respectivamente.

La aurícula derecha y su ventrículo correspondiente son responsables de recibir sangre venosa pobre en oxígeno y rica en dióxido de carbono y de bombearla a los pulmones, mientras que la aurícula y el ventrículo izquierdos son responsables de bombear sangre oxigenada primero a la aorta y luego a las arterias. listo para distribuir por todo el cuerpo.

Cuatro válvulas son responsables de regular el flujo sanguíneo dentro del corazón:

  • tricúspide: entre la aurícula y el ventrículo derecho
  • válvula mitral: entre la aurícula y el ventrículo izquierdo
  • pulmonar: entre el ventrículo derecho y la arteria pulmonar
  • aórtica: entre el ventrículo izquierdo y la aorta

Las válvulas se abren y cierran de acuerdo con los cambios en la presión arterial producidos por la relajación y contracción del miocardio y evitan que la sangre fluya en la dirección incorrecta.

Inflamaciones del corazón

Miocarditis, pericarditis y endocarditis son las inflamaciones o infecciones que pueden afectar al miocardio, pericardio y endocardio, respectivamente.

Inflamaciones del corazón: miocarditis.

¿Qué es la miocarditis?

La miocarditis es una inflamación del músculo cardíaco. Ocurre principalmente como resultado de infecciones virales, pero también después de la exposición a medicamentos u otras sustancias tóxicas (por ejemplo, ciertos agentes quimioterapéuticos) o debido a enfermedades autoinmunes.

La miocarditis puede presentarse de formas muy variables y, asimismo, puede tener evoluciones muy diferentes: es posible la recuperación completa o, en ocasiones, la función cardíaca puede verse comprometida.

En las formas asociadas a infecciones virales, la miocarditis es causada por dos posibles mecanismos: la acción directa del agente infeccioso, que daña y destruye las células musculares, pero también la intervención de las células inmunes.

La miocarditis puede asociarse con pericarditis si la inflamación también afecta al pericardio.

Inflamaciones del corazón: ¿cuáles son las causas de la miocarditis?

Las principales afecciones a partir de las cuales se puede desarrollar la miocarditis son:

  • Infecciones virales (como Coxsackievirus, Citomegalovirus, Hepatitis C, Herpes virus, VIH, Adenovirus, Parvovirus…) que provocan daños en las células del miocardio ya sea por un mecanismo directo o por activación del sistema inmunológico.
  • Más raramente infecciones bacterianas, fúngicas y protozoarias.
  • Exposición a medicamentos y sustancias tóxicas: pueden causar daño directo a las células del miocardio (por ejemplo, cocaína y anfetaminas) o reacciones alérgicas y activación del sistema inmunológico (medicamentos que incluyen ciertos medicamentos quimioterapéuticos, antibióticos o antipsicóticos).
  • Enfermedades autoinmunes e inflamatorias (por ejemplo, lupus eritematoso sistémico, artritis reumatoide, esclerodermia, sarcoidosis).

¿Cuáles son los síntomas de la miocarditis?

Las manifestaciones de la miocarditis pueden ser muy diversas. El síntoma más frecuente es el dolor en el pecho, similar al de un infarto.

Otros síntomas frecuentes son dificultad para respirar, fiebre, desmayos y pérdida del conocimiento.

Es posible que se hayan producido síntomas similares a los de la gripe, dolor de garganta y otras infecciones del tracto respiratorio o trastornos gastrointestinales en los días y semanas anteriores.

En formas complicadas puede haber arritmias malignas y signos y síntomas de disfunción cardíaca grave.

Diagnóstico de miocarditis: ¿qué pruebas para esta inflamación cardíaca?

Cuando la historia y los síntomas sugieren una posible miocarditis, las pruebas que permiten el diagnóstico son:

  • Electrocardiograma (ECG);
  • Análisis de sangre, en particular enzimas cardíacas y marcadores inflamatorios;
  • Ecocardiograma: permite evaluar la función contráctil del corazón;
  • En pacientes estables, la exploración que permite un diagnóstico no invasivo de miocarditis es la resonancia magnética cardíaca: además de evaluar la función contráctil del corazón, permite visualizar áreas de inflamación del miocardio y la presencia de posibles cicatrices; también es útil en los meses posteriores para evaluar la recuperación y evolución de la miocarditis;
  • En pacientes inestables, con formas complicadas, o si se sospechan causas específicas, puede estar indicada una biopsia endomiocárdica, una muestra de una pequeña porción del músculo cardíaco para análisis de laboratorio.
  • En algunos pacientes, puede ser necesaria una arteriografía coronaria o una angiografía por TC de las arterias coronarias para descartar una enfermedad arterial coronaria significativa.

Inflamaciones del corazón: ¿cómo se trata la miocarditis?

Por lo general, está indicada la hospitalización para la monitorización inicial y la administración de la terapia.

En la mayoría de los casos, la terapia es la terapia estándar para la insuficiencia cardíaca.

En formas complicadas, se requiere la admisión a cuidados intensivos y, además de la terapia con medicamentos, pueden ser necesarios sistemas mecánicos para apoyar el sistema circulatorio o tratar las arritmias.

Si se encuentra una causa específica, puede estar indicado un tratamiento dirigido o una terapia inmunosupresora.

Se aconseja a los pacientes que padecen miocarditis que se abstengan de realizar actividad física durante al menos 3-6 meses y, en cualquier caso, hasta la normalización de las investigaciones y análisis de sangre posteriores.

¿Se puede prevenir la miocarditis?

Desafortunadamente, no existen medidas reales que se puedan tomar para prevenir la aparición de miocarditis.

Inflamaciones del corazón: pericarditis.

¿Qué es la pericarditis?

La pericarditis es una inflamación que afecta al pericardio, la membrana que recubre el corazón y el origen de los grandes vasos.

El pericardio consta de dos láminas, entre las cuales se encuentra una fina capa de líquido, el líquido pericárdico.

La inflamación puede resultar o no en un aumento de líquido entre las dos membranas (en este caso hablamos de derrame pericárdico).

Si el derrame pericárdico es abundante y su formación es repentina, puede impedir el llenado de las cavidades cardíacas.

Esto se conoce como taponamiento cardíaco, una condición que requiere una intervención rápida para drenar el exceso de líquido pericárdico.

En casos raros, como resultado de la inflamación, el pericardio se engrosa y se endurece, lo que lleva a una pericarditis constrictiva, que impide la expansión adecuada del corazón.

Esta no es una situación de emergencia en este caso, pero aún requiere una evaluación rápida por parte de un especialista.

Tras un primer episodio de pericarditis aguda, en algunos casos es posible que se produzca un segundo episodio, o recaída, muy similar al primero.

¿Cuáles son las causas de la pericarditis?

Puede haber varios factores desencadenantes detrás de la pericarditis:

  • Causas infecciosas: virus (común); bacterias (principalmente micobacterias de tuberculosis, otros agentes bacterianos son raros); raramente hongos y otros patógenos.
  • Causas no infecciosas: tumores, insuficiencia renal avanzada o enfermedades autoinmunes (por ejemplo, lupus eritematoso sistémico, etc.); medicamentos (incluidos antibióticos y antineoplásicos); tratamiento de radiación; trauma o lesión (también relacionado con procedimientos de diagnóstico o terapéuticos que involucran el pericardio.

¿Cuáles son los síntomas de la pericarditis?

El síntoma más característico de la pericarditis es el dolor de pecho. Es un dolor con características absolutamente peculiares: más intenso en decúbito supino y que se alivia al sentarse y reclinarse hacia adelante; varía con la respiración y la tos.

Otros síntomas pueden estar relacionados con los de la causa subyacente.

Diagnóstico de pericarditis: ¿qué pruebas se deben realizar?

Las siguientes pruebas son necesarias para hacer un diagnóstico de pericarditis:

  • Electrocardiograma (ECG): los cambios en la actividad eléctrica cardíaca están presentes en más de la mitad de todos los casos de pericarditis.
  • Radiografía del pecho.
  • Análisis de sangre: principalmente elevación de índices inflamatorios.
  • Ecocardiograma transtorácico: puede sugerir inflamación del pericardio si es más 'reflectante' y también permite detectar y cuantificar la presencia de derrame pericárdico.

¿Cómo se trata la pericarditis?

Si los síntomas sugieren una causa específica, esto debe investigarse y tratarse adecuadamente.

En todos los demás casos, no es necesario investigar la causa y el tratamiento con antiinflamatorios no esteroideos (AINE), en particular ácido acetilsalicílico o ibuprofeno, se administra durante varias semanas, reduciendo progresivamente la dosis.

La colchicina se combina para reducir el riesgo de recurrencia. Los síntomas suelen desaparecer en unos pocos días.

Si los AINE son ineficaces o están contraindicados, se recetan corticosteroides. En general, los corticoides representan una segunda línea de tratamiento porque están asociados al riesgo de evolución crónica.

Para los pacientes que requieran terapia a largo plazo con dosis altas de corticosteroides, se puede considerar el uso de otras terapias (azatioprina, anakinra e inmunoglobulinas intravenosas).

¿Se puede prevenir la pericarditis?

Como en el caso de la miocarditis, no se pueden tomar medidas para prevenir la pericarditis.

Inflamaciones del corazón: endocarditis infecciosa

¿Qué es la endocarditis infecciosa?

La endocarditis es una inflamación del endocardio.

Nos centramos en la forma infecciosa, pero recordemos que también existe la endocarditis no infecciosa (debida a enfermedades o patologías inflamatorias o autoinmunes, como neoplasias o inmunodeficiencias, que favorecen los depósitos trombóticos).

La endocarditis afecta con mayor frecuencia a las válvulas cardíacas, pero también puede ocurrir en derivaciones u otras comunicaciones anormales entre las cavidades cardíacas.

Esta patología puede alterar la estructura y función de las válvulas, lo que puede conducir a una sobrecarga hemodinámica de las cavidades cardíacas.

También puede provocar embolización (por desprendimiento de material infectado) y daño vascular fuera del corazón.

¿Cuáles son las causas de la endocarditis infecciosa?

La lesión característica de la endocarditis infecciosa es la “vegetación”, es decir, un depósito de material fibrinoso y plaquetas adheridas al endocardio, en el que anidan y se multiplican los microorganismos causantes de la endocarditis.

Los microorganismos que causan la endocarditis infecciosa son bacterias y hongos que ingresan al torrente sanguíneo por la boca, la piel, la orina o los intestinos y llegan al corazón.

Las formas más frecuentes de endocarditis infecciosa son las bacterianas.

Las personas con mayor riesgo de desarrollar endocarditis infecciosa son:

  • Pacientes que ya han tenido endocarditis infecciosa;
  • Pacientes con prótesis valvulares u otro material protésico;
  • Pacientes con determinados tipos de cardiopatías congénitas o en las que persistan alteraciones sin corregir.

Otras características que aumentan el riesgo de contraer endocarditis son: otras formas de valvulopatía, el uso de fármacos intravenosos o la presencia de catéteres de hemodiálisis u otros accesos venosos centrales.

¿Cuáles son los síntomas de la endocarditis infecciosa?

La infección puede desarrollarse de forma más repentina y agresiva o más gradual y sutil.

Los signos y síntomas de la endocarditis están relacionados con el estado infeccioso sistémico y activación del sistema inmunológico, el crecimiento de vegetaciones que dañan o impiden el buen funcionamiento de las válvulas cardíacas, y finalmente el posible desprendimiento de fragmentos de vegetación que llegan a otros órganos ( embolias sépticas).

En general, se puede distinguir

  • síntomas del estado infeccioso: fiebre, dolor de cabeza, astenia, malestar, falta de apetito y pérdida de peso, náuseas y vómitos, dolor óseo y muscular;
  • síntomas y signos relacionados con la afectación de las estructuras cardíacas, que incluyen: dificultad para respirar, hinchazón de los tobillos y las piernas, con menos frecuencia dolor en el pecho; aparición de un nuevo soplo cardíaco;
  • síntomas y signos resultantes de embolización séptica o fenómenos inmunológicos: dolor abdominal y articular, dolores de cabeza, dolor de espalda, ictus y otros cambios neurológicos; pequeñas hemorragias cutáneas, nódulos cutáneos dolorosos, isquemia periférica y varios otros, hoy en día muy raros.

Diagnóstico de endocarditis infecciosa: ¿qué pruebas se deben realizar?

Hacer un diagnóstico de endocarditis infecciosa puede ser un proceso difícil y complejo, que requiere mucha atención clínica y habilidades analíticas por parte de los médicos.

Puede surgir una sospecha diagnóstica inicial si la auscultación del corazón de un paciente con fiebre detecta un soplo de nueva aparición.

Dicho soplo es causado por turbulencias en el flujo sanguíneo, que pueden ser el resultado de un mal funcionamiento de la válvula.

Si existe una sospecha clínica, el médico puede prescribir más investigaciones para establecer el diagnóstico.

Se pueden prescribir análisis de sangre para detectar cambios compatibles con endocarditis, en particular:

  • se buscan bacterias u otros microorganismos en la sangre, utilizando hemocultivos;
  • un aumento de los índices inflamatorios.

Para el diagnóstico de endocarditis, el ecocardiograma juega un papel fundamental.

Se trata de un examen que utiliza ultrasonido para examinar las cavidades y válvulas cardíacas y, sobre todo, permite la visualización directa de las vegetaciones endocárdicas.

Inicialmente, se realiza un ecocardiograma transtorácico.

Posteriormente, también puede solicitarse un ecocardiograma transesofágico.

En este caso, la sonda de ultrasonido se introduce desde la boca hasta el esófago, lo que permite una mejor visualización de las estructuras cardíacas.

Esto permite evaluar lo siguiente

  • Posibles lesiones valvulares;
  • Características de las vegetaciones (tamaño y morfología) y el consiguiente riesgo de embolización;
  • Posibles complicaciones, como la formación de aneurismas, pseudoaneurismas, fístulas o abscesos.

Otras pruebas que se pueden recetar incluyen:

  • electrocardiograma (ECG);
  • radiografía de pecho;
  • Tomografía computarizada con o sin medio de contraste, TEP, resonancia magnética nuclear; son útiles para mejorar el cuadro diagnóstico, ya que permiten detectar cualquier localización séptica extracardíaca o complicaciones cardíacas y vasculares; La PET también puede jugar un papel fundamental en el diagnóstico de endocarditis en presencia de prótesis valvulares, marcapasos y desfibriladores.

¿Cómo se trata la endocarditis infecciosa?

El tratamiento de la endocarditis infecciosa es extremadamente complejo y requiere una gran experiencia, por lo que debe basarse en un enfoque multidisciplinario, con un equipo de diferentes especialistas trabajando juntos para idear el curso de tratamiento más adecuado.

El tratamiento, que dura varias semanas, implica una terapia antibiótica dirigida para combatir el agente infeccioso aislado de los hemocultivos.

En caso de hemocultivos negativos, se lleva a cabo una antibioterapia empírica, es decir, utilizando un antibiótico de amplio espectro de acción o que actúe contra el presunto agente infeccioso.

En presencia de signos de insuficiencia cardíaca, vegetaciones con alto riesgo embólico o en caso de control insuficiente del estado infeccioso, se recurre a la cirugía: la cirugía tiene como objetivo la sustitución de válvulas y la reparación del daño causado por cualquier complicación.

¿Se puede prevenir la endocarditis infecciosa?

Las principales medidas preventivas están dirigidas a minimizar, idealmente evitar, la bacteriemia y la posterior localización de bacterias en el endotelio, particularmente para las categorías de pacientes de riesgo alto e intermedio descritas anteriormente.

Incluyen:

Atención especial a la higiene bucal, con visitas periódicas al dentista;

  • Tratamiento antibiótico de cualquier infección bacteriana, siempre bajo supervisión médica y evitando la automedicación, que puede promover la aparición de resistencias bacterianas sin erradicar la infección;
  • Atención cuidadosa a la higiene de la piel y desinfección completa de heridas;
  • evite los piercings y los tatuajes.

La profilaxis antibiótica de la endocarditis solo se recomienda en categorías de pacientes de alto riesgo, antes de realizar procedimientos dentales que requieran manipulación del tejido de las encías o perforación de la mucosa oral.

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Fuente:

Humanitas

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