Rehabilitación neurológica: qué es y cuáles son sus objetivos

La rehabilitación neurológica está destinada a personas que han sufrido un ictus, lesión medular o traumatismo craneoencefálico severo y a pacientes que padecen enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson o la esclerosis múltiple

Pretende acelerar los procesos de recuperación motora y cognitiva en personas que tienen problemas de equilibrio, fuerza, coordinación, pero también de memoria, atención o lenguaje.

La rehabilitación neurológica es una rama de la medicina rehabilitadora que tiene como objetivo, en la medida de lo posible, recuperar los déficits sensomotores y cognitivos y limitar las discapacidades relacionadas, con el fin de mejorar la calidad de vida del paciente y su reinserción en la vida familiar y social.

¿Qué es la rehabilitación neurológica?

La neurorrehabilitación es la disciplina médica que se ocupa de la recuperación funcional de los pacientes que se encuentran afectados por enfermedades del sistema nervioso central y/o periférico.

Los pacientes que ingresan en las unidades de neurorrehabilitación han sufrido un daño neurológico importante, como un traumatismo craneoencefálico severo, un ictus, una lesión medular, o están afectados por procesos degenerativos progresivos como el Parkinson o la esclerosis múltiple; presentando severos problemas físicos, en la mayoría de los casos repentinos y en pleno bienestar, enfrentan devastadoras recaídas que cambian dramáticamente la calidad de vida de ellos y sus seres queridos.

Son personas que experimentan malestar no solo físico sino también psíquico y por lo tanto necesitan ser atendidos por completo.

Clasificación ICF para la calidad de vida con discapacidad

Para describir mejor el significado de la calidad de vida de una persona con discapacidad, en los últimos años se ha hecho referencia a los conceptos expresados ​​por la CIF, la Clasificación Internacional del Funcionamiento, la Discapacidad y la Salud.

El objetivo general de esta clasificación es proporcionar un lenguaje estandarizado y unificado que sirva como modelo de referencia para describir los componentes de la salud y las condiciones relacionadas con la salud.

Durante demasiado tiempo ha existido la necesidad de un "lenguaje común" para describir el funcionamiento que se utilizará a nivel interdisciplinario e internacional.

La ICF inició un cambio importante en la perspectiva de centrarse en la patología para analizar las consecuencias de la patología.

El siguiente paso fue un cambio en el escenario de las políticas sociales y de salud que comenzó a desplazar el foco de las enfermedades agudas a las crónicas (transición epidemiológica).

En definitiva, gracias a la CIF, la intervención médica atañe a la persona en su totalidad (no sólo al cuerpo) y con la introducción del concepto de 'funcionamiento' humano, se valora al paciente en todas sus dimensiones (física, psicológica, personal, familiar y social) .

Los objetivos de la rehabilitación neurológica

Dicho esto, las distintas intervenciones de neurorrehabilitación tienen como objetivo:

  • prevenir o retardar una mayor pérdida de funciones en pacientes con discapacidades;
  • para mejorar o si es posible ayudar en la recuperación de la función
  • compensar la pérdida de función;
  • mantener la función actual.

En otras palabras, la intervención de neurorrehabilitación es un proceso altamente articulado y adaptado a la función residual de la persona discapacitada.

Plasticidad neural y su aplicación en el abordaje de la rehabilitación neurológica

Hasta hace unos veinte años, la intervención de rehabilitación estaba respaldada por pocos informes científicos y se basaba esencialmente en observaciones empíricas.

Con el desarrollo más reciente de las ciencias neurofisiológicas y de neuroimagen, el concepto de plasticidad neuronal, uno de los potenciales más fascinantes del cerebro de los mamíferos, es decir, su capacidad para adaptarse a nuevas situaciones y cambiar su organización neuronal, se ha abierto camino en la corriente principal.

En el caso de enfermedades neurológicas, numerosos estudios han demostrado que grupos de neuronas muy próximas a una lesión localizadas en áreas sensoriomotoras son capaces de sustituir progresivamente y asumir la función de las células contiguas dañadas.

Por ello, se ha aprovechado esta capacidad especial de nuestro cerebro para intentar recuperar las funciones neuromotoras perdidas a consecuencia de la enfermedad.

En este sentido, estudios recientes han demostrado que un acto motor particular puede realizarse con la estimulación no de un área motora encefálica única y selectiva, sino de múltiples áreas diferentes, a menudo separadas por varios milímetros, demostrando así que se pueden estimular movimientos idénticos desde múltiples áreas motoras encefálicas. sitios no contiguos.

Esta capacidad tiene implicaciones evidentes en el aprendizaje motor y la reorganización plástica, ya que permite la recuperación y/o compensación de una función motora tras una lesión.

La innovación de los dispositivos robóticos

Una de las estrategias de rehabilitación más recientes para la recuperación del movimiento implica el uso de dispositivos robóticos.

El papel del paciente en este caso es 'central'.

Se le pide al sujeto que realice un determinado acto motor.

Si la persona no puede completar el movimiento, el robot interviene y, con una velocidad calibrada a las capacidades residuales del sujeto, completa la actuación.

La evidencia experimental ha demostrado que el ejercicio físico basado en movimientos voluntarios, que es un elemento fundamental en el tratamiento robótico, produce resultados muy positivos:

  • promueve la recuperación funcional después de lesiones traumáticas del sistema nervioso central;
  • También estimula el proceso de neurogénesis (formación de nuevas neuronas), lo que a su vez promueve la plasticidad.

Junto a la rehabilitación neuromotora en sentido estricto, también se debe ofrecer rehabilitación neurocognitiva cuando sea necesario.

La importancia de la rehabilitación neurocognitiva

Las funciones cognitivas, aspectos sumamente complejos de la naturaleza humana, constituyen el conjunto de mecanismos de control de nuestro cerebro, y están representadas por los procesos de:

  • planificación;
  • organización;
  • iniciación;
  • habilidad para resolver problemas;
  • capacidad para corregir errores;
  • orientación espacio-temporal;
  • atención;
  • memoria.

Son esenciales para la supervivencia y las relaciones sociales.

Baste decir que hasta el 75% de los sobrevivientes de un accidente cerebrovascular se quejan de disfunción ejecutiva: cuando está presente, los pacientes inevitablemente pierden la posibilidad de recuperar su autonomía en el manejo de las actividades de la vida diaria.

Esto sugiere la importancia de la rehabilitación neurocognitiva en la fase subaguda posterior al ictus para ayudar a los pacientes a recuperar sus procesos de atención, memoria y funciones ejecutivas.

Las intervenciones deben realizarse lo antes posible, aprovechando el período en el que el cerebro, inmediatamente después del daño, libera fisiológicamente a la circulación hormonas que favorecen la neurogénesis.

Ser capaz de mejorar la disfunción ejecutiva permite a los pacientes adherirse más fácilmente al tratamiento de rehabilitación, lo que conduce a mejores resultados.

Las estrategias para aplicar el entrenamiento cognitivo de las funciones ejecutivas son múltiples en la práctica clínica: al igual que sucede en la rehabilitación neuromotora, se necesitan ensayos controlados aleatorios en grandes grupos de pacientes para identificar las técnicas más adecuadas.

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Fuente:

GSD

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