Enfermedades cardiovasculares en la mujer: que son y a que se deben

En Italia, las enfermedades cardiovasculares son la causa de aproximadamente el 35.8% de las muertes anuales. Un riesgo importante que no debe subestimarse, pero sobre el que aún existen malentendidos y lagunas en la información, especialmente en lo que se refiere al género.

¿Qué queremos decir?

Queremos decir que la enfermedad cardíaca no siempre es igual para hombres y mujeres, sino que puede diferir en síntomas, efectos a largo plazo y, en consecuencia, en la elección del tratamiento por parte del especialista.

Diferencias de género en las enfermedades cardiovasculares: ¿qué las causa?

En la gran mayoría de las enfermedades cardiovasculares existen importantes diferencias entre hombres y mujeres en cuanto a incidencia, manifestaciones clínicas y efectos de diferentes terapias.

Estas diferencias están vinculadas a factores biológicos y ambientales: la diferente expresión de genes en los dos sexos y las diferencias hormonales afectan el funcionamiento del sistema cardiovascular y la respuesta al tratamiento; Además, el contexto ambiental en el que vivimos tiene una gran influencia al exponer a los dos sexos a diferentes dietas, estilos de vida y fuentes de estrés.

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Ambos factores contribuyen de manera importante a la aparición de enfermedades cardiovasculares.

Por este motivo, es importante conocer las diferencias de género en lo que respecta a la cardiopatía, tanto en la fase de diagnóstico, donde los síntomas entre un paciente masculino y femenino pueden diferir, como en la elección de la terapia, que debe adaptarse a la historia clínica del paciente individual.

Infarto de miocardio: diferencias entre hombres y mujeres

El infarto de miocardio (y la cardiopatía isquémica en general) es la enfermedad cardiovascular más frecuente en el mundo occidental.

El riesgo de desarrollar cardiopatía isquémica debido a enfermedad aterosclerótica en las mujeres se retrasa unos 10 años en comparación con los hombres.

Esto se debe al importante papel que juegan las hormonas.

Sin embargo, debido a las características biológicas y sociales, las mujeres tienen un mayor riesgo de desarrollar patologías cardíacas similares al infarto de miocardio vinculado a factores de estrés y aumento de la vasorreactividad, por lo que siempre es importante no subestimar los síntomas.

Se cree comúnmente que el infarto de miocardio se presenta clínicamente con mucho peso y dolor en el pecho, que a veces se irradia al brazo izquierdo, pero en realidad a menudo puede comenzar con síntomas atípicos y matizados.

Se trata de una afección más sutil, que afecta principalmente a las mujeres y que, si no se reconoce a tiempo, puede provocar un retraso en el rescate y el tratamiento.

En las mujeres en particular, por lo tanto, además de los síntomas típicos de un infarto, no deben subestimarse otras manifestaciones, como dolor en la mandíbula y la espalda, dificultad para digerir, aumento de la sudoración y sensación de falta de aire.

Todos los síntomas que podrían ser la alarma de una afección subyacente más grave.

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Enfermedades cardiovasculares: información y estilo de vida correcto para una adecuada prevención

Precisamente por sus características atípicas, las mujeres suelen recibir diagnósticos menos escrupulosos y precisos en caso de infarto de miocardio que los hombres y un tratamiento menos rápido.

Por este motivo, en lo que respecta a la prevención, es importante asegurarse de que tanto el personal médico como los pacientes estén debidamente informados sobre los factores de riesgo de infarto de miocardio y los síntomas que no deben subestimarse.

Es de fundamental importancia, tanto en mujeres como en hombres, adoptar un estilo de vida correcto, que ayude a mantener bajo control los factores de riesgo cardiovascular y reducir la posibilidad de sufrir un infarto.

En primer lugar, es necesario un control regular de la presión arterial y la frecuencia cardíaca.

La nutrición también es particularmente importante: una dieta adecuada debe ser rica en frutas y verduras y baja en grasas saturadas, azúcar, sal y alcohol;

La diabetes, la obesidad y la hipercolesterolemia aumentan el riesgo de enfermedad cardiovascular

La actividad deportiva regular acorde con la edad y la condición física también es esencial: nuestro corazón se beneficia de caminar alrededor de media hora al día a un ritmo constante.

Por último, los fumadores deben dejar de fumar lo antes posible, ya que se considera un factor de riesgo importante para las enfermedades cardíacas.

La mujer y el corazón: ¿cuándo acudir a un examen cardiológico?

Aquellas mujeres que saben que tienen antecedentes familiares de enfermedades cardiovasculares o enfermedades asociadas con riesgo cardiovascular deben derivar a un cardiólogo para chequeos y exámenes regulares.

En ausencia de síntomas o alarmas, es recomendable realizarse un primer examen cardiológico después de los 40 años para evaluar su perfil de riesgo cardiovascular.

A continuación, se recomendará habitualmente una revisión cardiológica periódica, a la hora indicada por el especialista, en pacientes con mayor riesgo cardiovascular.

Se recomienda especialmente una revisión de cardiología especializada cuando aparecen síntomas que podrían indicar un problema cardíaco, como dolor en el pecho, palpitaciones, dificultad para respirar, desmayos con pérdida del conocimiento o tolerancia reducida a la actividad física.

En general, si tiene alguna duda sobre la salud de su corazón, siempre debe buscar atención médica.

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Fuente:

Humanitas

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