Epidermólisis ampollosa y cánceres de piel: diagnóstico y tratamiento

Los tumores de piel son una complicación frecuente de las formas graves de epidermólisis. Deben ser diagnosticados y eliminados temprano.

Los pacientes con epidermólisis ampollosa grave pueden desarrollar carcinomas y tumores cutáneos

De hecho, pueden presentar lesiones de diversa apariencia: lesiones hiperqueratósicas o costrosas que pueden enmascarar lesiones cancerosas bajo su apariencia externa.

La hiperqueratosis es un engrosamiento de la epidermis debido a una proliferación de queratinocitos, las células de la epidermis especializadas en la síntesis de queratina.

Puede haber nódulos que aparecen de repente, o lesiones que tardan mucho en cicatrizar. En estas situaciones siempre se debe sospechar la posible aparición de lesiones cancerosas.

Diagnóstico de la epidermólisis ampollosa

Si clínicamente se sospechan lesiones cancerosas, se realiza una estrecha vigilancia clínica con visitas repetidas, durante las cuales se recoge cuidadosamente la historia del niño y, sobre todo, se realiza una exploración minuciosa, acompañada también de fotografías que permitan conocer la evolución de la lesión. para ser documentado.

Cirugía en caso de epidermólisis ampollosa y lesiones cavernosas

En las formas más graves, especialmente el tipo distrófico (aquellas que se caracterizan por la aparición de ampollas por todo el cuerpo desde la infancia), los carcinomas de células escamosas son muy agresivos y pueden dar metástasis a distancia.

Esta es la principal indicación para la que es necesaria la intervención quirúrgica, en primer lugar mediante la toma de biopsias de las lesiones que, si confirman la sospecha diagnóstica al microscopio, deben ser extirpadas quirúrgicamente.

La intervención quirúrgica, una vez que el examen de la muestra de biopsia ha confirmado la sospecha, consiste en la extirpación quirúrgica y reconstrucción mediante técnicas de cirugía plástica: colgajos o injertos según la extensión de la neoplasia, el grado de profundidad y también el sitio anatómico afectado.

En presencia de carcinomas circunscritos que se eliminan ampliamente, la operación es concluyente.

Desafortunadamente, sin embargo, cuando el tumor ya se encuentra en una etapa avanzada, el riesgo de recurrencia después de la extirpación quirúrgica es muy alto.

Por este motivo, los pacientes deben someterse a una estrecha vigilancia clínica para detectar tanto lesiones precancerosas como cancerosas.

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Fuente:

el niño Jesús

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