Dolores de cabeza: ¿migraña o cefalea?

La International Headache Society ha clasificado casi 100 tipos diferentes de dolores de cabeza. Se pueden dividir en dolores de cabeza primarios y secundarios. Hablemos de algunas formas de dolores de cabeza primarios: migraña en primer lugar, luego dolor de cabeza tensional y dolor de cabeza en racimos

Además de estas formas, que comentamos con más detalle a continuación, conviene precisar que también existen cefaleas secundarias, es decir, cefaleas derivadas de la presencia de otras enfermedades o condiciones clínicas particulares.

Dolor de cabeza primario: migraña

La migraña es una afección generalizada de cefalea primaria recurrente: el 12% de la población mundial la padece, en particular las mujeres, desde la pubertad hasta la menopausia.

Se caracteriza por ataques recurrentes, que pueden durar de 4 a 72 horas, pulsátiles, de intensidad significativa, asociados a náuseas, vómitos, alteración de la luz y el ruido, y empeoramiento con el esfuerzo físico.

Las causas

La migraña es un trastorno multifactorial que es más común en personas con antecedentes familiares: lo que se hereda es una predisposición a la hiperexcitabilidad del cerebro hacia

  • cambios en la homeostasis interna (cambios hormonales, cambios en los ritmos de sueño-vigilia, estrés);
  • variaciones en la homeostasis externa (variaciones ambientales y climáticas).

Estos fenómenos generan como respuesta la aparición de crisis migrañosas.

Migraña como dolor de cabeza primario: cuando puede considerarse una patología

Cuando la persona sufre de 2 a 3 ataques al mes, la migraña debe considerarse una patología porque genera discapacidad, reduciendo la calidad de vida en cuanto a roles sociales, laborales y familiares.

Puede volverse crónica cuando el paciente tiene al menos 15 días de dolor de cabeza durante más de 3 meses, al menos 8 de los cuales se caracterizan por dolor de migraña.

Es importante consultar al médico de cabecera y al especialista en neurología para abordar juntos la afección, identificando una solución personalizada para mejorar la calidad de vida y reducir la discapacidad que resulta de la migraña crónica.

Como tratar

El diagnóstico es siempre clínico y la terapia debe adaptarse al paciente. Tenemos varias terapias disponibles para ayudar a combatir la migraña que prescribimos basándonos en:

  • dolor;
  • duración
  • frecuencia de ataques;
  • cualquier contraindicación para ciertos medicamentos.

Los tratamientos se dividen en

  • sintomático, con medicamentos que se deben tomar según sea necesario en caso de un ataque;
  • preventivo, para ser utilizado cuando el paciente tiene al menos cuatro días de dolor de cabeza al mes con un impacto significativo en la calidad de vida.

Entre los fármacos para el ataque, los más específicos son los triptanos, pero también los antiinflamatorios no esteroideos.

Como profilaxis, es decir, tratamientos que se implementan principalmente en ciclos de al menos 3 meses, se pueden utilizar:

  • betabloqueantes;
  • bloqueadores de los canales de calcio;
  • neuromodulantes;
  • inhibidores de la recaptación de serotonina.

Anticuerpos monoclonales y toxina botulínica

Hoy también tenemos disponibles nuevos fármacos profilácticos:

  • anticuerpos monoclonales dirigidos contra una molécula particular llamada CGRP, uno de los desencadenantes específicos de la migraña;
  • Toxina botulínica, que se inyecta debajo de la piel en los puntos más sensibles al dolor de la cabeza y cuello.

Ambas soluciones, sin embargo, son terapias de segunda línea, es decir, solo pueden usarse después de que se hayan probado otros medicamentos.

Otro tipo de cefalea primaria: cefalea tensional

Los dolores de cabeza de tipo tensional afectan a las mujeres más que a los hombres, casi el doble de frecuencia.

Este es otro tipo de dolor de cabeza primario que puede ocurrir en la juventud, tiende a persistir hasta la edad adulta y, a menudo, está relacionado con la tensión muscular.

La cefalea tensional se manifiesta como un dolor opresivo de intensidad leve a media.

A diferencia de la migraña, el dolor de cabeza de tipo tensional no se acompaña de náuseas y no es sensible a la luz, excepto por un malestar mínimo.

Causas

Las causas incluyen:

  • familiaridad;
  • factores ambientales, incluido el cambio climático y las variaciones climáticas;
  • estrés y tensión emocional y psicológica, que juegan un papel importante en la aparición del dolor de cabeza de tipo tensional.

En presencia de tensión emocional, los individuos adoptan posturas que mantienen tensos los músculos de la columna cervical o de los hombros durante muchas horas, provocando dolores de cabeza.

Lo mismo ocurre cuando la gente tiene una mala noche de descanso, porque hay un mal funcionamiento en las estructuras cerebrales que controlan la emocionalidad, el sueño y el umbral del dolor, con una disminución de ciertos neurotransmisores como la serotonina y la melatonina.

Como tratar

El tratamiento de los dolores de cabeza de tipo tensional puede variar desde analgésicos simples según sea necesario hasta relajantes musculares y medicamentos preventivos.

Para quienes padecen este tipo de dolor de cabeza, también recomendamos la actividad física dirigida a la relajación, como caminar al aire libre, yoga o Pilates.

Un tercer tipo: cefalea en racimos

La cefalea en racimo afecta a más hombres, pero es menos común que las dos formas anteriores, cefalea tensional y migraña.

Puede comenzar a los veinte años y se manifiesta como un dolor punzante muy fuerte que se concentra en una parte de la cabeza, alrededor del ojo, y dura de 15 minutos a 3 horas, incluso varias veces al día.

Debe su nombre 'cluster' al patrón de ataques, que ocurren repetida y continuamente durante varias semanas.

Causas y tratamiento

Por supuesto, el componente hereditario juega un papel importante aquí, pero las causas ambientales y del estilo de vida también tienen una influencia considerable.

En cuanto al tratamiento, este tipo de cefalea reacciona muy bien a los triptanos administrados por vía subcutánea, pero para los enfermos crónicos recomendamos un tratamiento profiláctico con cortisona y bloqueantes de los canales de calcio.

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Fuente:

GSD

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