Lipedema: qué es y cómo reconocerlo

El lipedema a menudo se confunde con la obesidad y la celulitis, pero es una condición diferente y compleja: afecta a alrededor del 11% de la población, principalmente mujeres, y todavía está demasiado subestimada.

Debido a que la principal manifestación es la acumulación anormal de grasa subcutánea, particularmente en las piernas, muchas veces se confunde con obesidad o problemas de grasa localizada.

Sin embargo, tratar el lipedema cosméticamente o con dietas restrictivas no aporta ningún beneficio: es una enfermedad compleja con un componente genético-hereditario.

Veamos qué es y cómo reconocerlo.

Cómo se manifiesta el lipedema

Es una enfermedad progresiva, crónica e incapacitante.

Se caracteriza, como se mencionó anteriormente, por una acumulación anormal de grasa subcutánea, probablemente de origen genético.

Afecta casi exclusivamente a la población femenina, especialmente durante la pubertad, el embarazo y la menopausia.

Está relacionado con desequilibrios hormonales, principalmente de estrógenos.

La acumulación de grasa es bilateral y simétrica y se localiza principalmente en:

  • nalgas;
  • caderas
  • miembros inferiores (excluyendo los pies).

Un aumento anormal de grasa también puede afectar los brazos, a excepción de las manos.

Lipedema: los síntomas

Además de la evidente acumulación de tejido graso, se acompaña de

  • dolor al presionar los tejidos, tanto en reposo como en movimiento;
  • hormigueo
  • pesadez;
  • presencia de piel de 'piel de naranja';
  • hematomas espontáneos y equimosis.

Cómo distinguir el lipedema de la obesidad

En el caso de la obesidad, la acumulación de grasa suele producirse de forma proporcional en todo el cuerpo.

El lipedema, por el contrario, se produce solo en determinadas zonas del cuerpo, con un aumento rápido y repentino de la grasa.

Esta acumulación anormal no se debe a la dieta, sino a una alteración de los adipocitos (las células del tejido adiposo) y un consecuente estado de inflamación sistémica.

Etapas de la enfermedad.

La evolución del lipedema se clasifica en 3 etapas:

  • la piel tiene una apariencia sin cambios, pero a la palpación se notan pequeños nódulos subcutáneos redondos;
  • la piel presenta irregularidades y lo que se conoce como piel de 'naranja'. Los nódulos subcutáneos son más grandes, como una nuez o incluso una manzana. El paciente siente dolor y puede haber hematomas;
  • la piel pierde elasticidad, los nódulos crecen aún más. Hay hematomas y el paciente siente hormigueo y tiene dificultad para caminar.

También hay una cuarta etapa, clasificada como 'lipolinfedema'.

Además de los síntomas de lipedema, también existen síntomas de linfedema, una condición clínica caracterizada por la ralentización o el bloqueo de la circulación linfática en las extremidades inferiores, lo que provoca una acumulación de linfa y un aumento de volumen.

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Fuente:

GSD

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