Síndrome metabólico: por qué no subestimarlo

Cuando hablamos de síndrome metabólico nos referimos a una condición clínica que afecta a casi la mitad de la población adulta mayor de 50-60 años. La incidencia del síndrome metabólico es alarmante y puede aumentar en los próximos años.

¿Qué es el síndrome metabólico?

El síndrome metabólico no indica una sola enfermedad, sino un conjunto de factores predisponentes que, si ocurren simultáneamente, ponen al paciente en mayor riesgo de desarrollar enfermedades como diabetes, problemas cardiovasculares como infarto o ictus y esteatosis hepática (grasa hígado).

El síndrome metabólico generalmente se diagnostica si al menos 3 de estas afecciones son concomitantes:

- Circunferencia de la cintura (cm): ≥ 102 para hombres, ≥ 88 para mujeres

- Glucosa en sangre en ayunas (mg / dL): ≥ 100

- Presión arterial (mmHg): ≥ 130/85

- Triglicéridos en ayunas (mg / dL): ≥ 150

- Colesterol HDL (mg / dL) <40 para hombres, <50 para mujeres

¿Cuáles son las causas del síndrome metabólico?

Los principales factores de riesgo del síndrome metabólico son el sobrepeso y la obesidad, dos afecciones que se asocian con estilos de vida incorrectos, entre los que se encuentran la actividad física insuficiente, una dieta desequilibrada y el abuso de alcohol y / o drogas.

El exceso de grasa corporal en la región abdominal puede provocar alteraciones del metabolismo de las grasas y el azúcar y la activación de una inflamación crónica, que a su vez puede provocar resistencia a la insulina o hiperinsulinemia.

El riesgo de diabetes y enfermedad cardiovascular.

Cuando se desarrolla resistencia a la insulina, para poder absorber glucosa y mantener niveles sanguíneos normales, las células requieren más insulina de lo normal (hiperinsulinemia).

Las células Beta del páncreas, cuya función es producir insulina, inician entonces un proceso de degradación, provocado por el exceso de trabajo y, de esta forma, predisponen al desarrollo de diabetes.

El tejido adiposo, de hecho, es un tejido que participa en los mecanismos reguladores de procesos fisiológicos y patológicos, como la inflamación.

Si la grasa visceral aumenta, despierta la inflamación que causa aterosclerosis en los vasos sanguíneos, preparando el escenario para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares.

¿Cómo se puede prevenir el síndrome metabólico?

La mejor terapia para combatir el síndrome metabólico es la prevención, que se basa en:

  • un estilo de vida saludable, en el que el paciente no fume y no abuse de las bebidas alcohólicas o carbonatadas;
  • mantener un peso saludable
  • actividad física regular;
  • una dieta balanceada.

En cuanto a la jornada de alimentación, esta se puede dividir en tres comidas principales y dos meriendas, una a media mañana y otra a media tarde.

Esta subdivisión permite contener los picos glucémicos provocados por la ingesta de carbohidratos simples, que son la base de la secreción de insulina por parte del páncreas, que a su vez es responsable de la producción de factores de crecimiento para el estado inflamatorio.

La actividad física regular es especialmente importante en la lucha contra el síndrome metabólico, ya que mejora todas las alteraciones inherentes al trastorno, ya que

  • aumenta el gasto calórico
  • al promover el uso de glucosa de los músculos, facilita la acción de la insulina con la consecuente reducción de la glucemia;
  • reduce los triglicéridos y aumenta el colesterol HDL;
  • reduce la presión arterial.

La actividad física de una persona sana debe incluir actividad aeróbica (como caminar a paso ligero, andar en bicicleta, nadar, aeróbic acuático, elíptica, bicicleta estática o bailar) durante unos 30 minutos al día al menos 5 días a la semana.

Para limitar el sedentarismo en la vida diaria y mantener un peso saludable, puede realizar una serie de pequeños cambios en su comportamiento, como usar las escaleras en lugar del ascensor, caminar o andar en bicicleta en lugar de conducir, si está conduciendo, estacione un poco más lejos. de su destino para que pueda caminar una distancia corta y evitar sentarse demasiado tiempo.

¿Cuándo se debe consultar a un especialista?

Normalmente, debe seguir un enfoque de primera línea, es decir, hacerse chequeos regulares con su médico de cabecera, para controlar su salud general y obtener retroalimentación sobre qué tan bien maneja su actividad física y su dieta.

Es importante controlar periódicamente el peso, la circunferencia de la cintura y la presión arterial y realizar análisis de sangre específicos (glucosa en sangre, colesterol total, HDL, triglicéridos).

Sin embargo, si el paciente no logra los resultados deseados, es necesario consultar a uno o más especialistas, dependiendo del problema (por ejemplo, un diabetólogo si aumenta el azúcar en sangre, un dietista y / o nutricionista para controlar el peso y un cardiólogo si la sangre la presión aumenta).

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Fuente:

Humanitas

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