Varicocele pélvico: qué es y cómo reconocer los síntomas

Orientación sobre cómo no confundir la enfermedad de varicocele pélvico con otros síntomas femeninos. Desafortunadamente, muchas mujeres se preocupan de inmediato cuando se trata de punzadas dolorosas en la parte inferior del abdomen.

Un sofá, una botella de agua caliente apoyada en el abdomen y una serie de televisión para distraerse son los elementos esenciales para el botiquín de primeros auxilios perfecto.

Período menstrual, síndrome del intestino irritable, endometriosis… Sea cual sea el trastorno, todas las personas han experimentado este tipo de síntomas al menos una vez en la vida.

Lo que muchas personas pueden no darse cuenta es que podría tratarse de un varicocele pélvico, una dilatación de las venas que conduce a un aumento del flujo sanguíneo en el área mencionada.

El aumento del volumen de sangre conduce al desarrollo de dolor de intensidad variable, que es tolerable por la mañana, pero por la noche tiende a convertirse en una sensación de opresión que es difícil de manejar.

Desafortunadamente, estos síntomas son fácilmente malentendidos por las mujeres, mientras que para los hombres la condición es más fácil de detectar porque causa una dilatación anormal de la red venosa testicular.

Todo ello hace que no sólo la enfermedad sea poco conocida entre las mujeres, sino que también se produzca un retraso en el diagnóstico, lo que conlleva a un sufrimiento innecesariamente prolongado.

La explicación de estos 'altibajos' de dolor radica, por tanto, en una circulación venosa insuficiente.

Cuando estás acostado, la sangre que se estanca en el área pélvica fluye hacia el corazón, reduciendo la intensidad del dolor.

Es después de estar todo el día de pie que la masa de sangre se acumula en la parte inferior del abdomen, "pesando" sobre los conductos venosos de la pelvis.

El problema circulatorio es equiparable al que afecta a los miembros inferiores, por lo que para realizar el diagnóstico correcto el médico puede buscar la presencia de varices en muslos y zona vulvar.

Varicocele: para un diagnóstico más preciso, son necesarios exámenes instrumentales

El ecodoppler es especialmente útil para comprobar el estado de las venas y las arterias.

En concreto, permite realizar un examen tanto de forma externa, con la sonda apoyada sobre la piel, como endovaginal, mediante ultrasonidos.

Una vez identificada la patología, se puede programar la cirugía.

La técnica quirúrgica utilizada para este tipo de patología es muy avanzada y mínimamente invasiva: no implica cortes ni incisiones de ningún tipo y se realiza de forma ambulatoria.

Bajo anestesia local, con el paciente despierto, se introduce una sonda en la vena femoral.

Luego se alcanzan las ramas venosas pélvicas deficientes y se “embolizan”, es decir, se bloquean, con material esclerosante.

Alternativamente, se coloca una bobina para ocluir el vaso patológico, nuevamente con el objetivo final de reducir la dilatación venosa.

A primera vista, puede parecer más complicado de lo que realmente es: el procedimiento dura entre una hora y 90 minutos y el paciente es dado de alta en el mismo día.

Además, el período de convalecencia es casi inexistente ya que la paciente puede reanudar sus actividades normales desde el día siguiente de la operación.

Si siente tanto dolor, debe comprobarlo: puede encontrar que, como en este caso, el problema se puede resolver de inmediato, sin dolor innecesario.

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Fuente:

Hospital Niguarda

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