Los diferentes tipos de hepatitis: prevención y tratamiento

Hepatitis, una inflamación crónica: la hepatitis es una inflamación de las células del hígado que se desarrolla a partir de un ataque inmunológico de los linfocitos en el hígado.

Su inicio es generalmente agudo, pero puede ser sintomático o asintomático, y la progresión de la enfermedad es autolimitada o crónica.

Por esta razón, si no se trata de manera adecuada y oportuna, la hepatitis puede acompañar al paciente incluso durante toda su vida.

Cuando hablamos de hepatitis autoinmune, nos referimos a una patología provocada por una agresión inmunológica sin factores desencadenantes evidentes.

Pero este no es el único tipo de hepatitis que conocemos: otras pueden desarrollarse después de una exposición prolongada a sustancias tóxicas (alcohol o drogas, por ejemplo) o directamente de la hepatotoxicidad de las grasas tisulares (por ejemplo, en pacientes obesos o diabéticos).

Los diferentes tipos de hepatitis

La hepatitis viral no es directamente hepatogénica y se clasifica de la A a la E, o por el nombre del virus que la desencadena (citomegalovirus, herpes y virus de la mononucleosis).

Las hepatitis A y E se contraen por vía fecal-oral, es decir, al ingerir alimentos o agua contaminados, o por contacto.

Sin embargo, la hepatitis A se puede combatir mediante la vacuna, que se administra en dos dosis con seis meses de diferencia.

Las hepatitis B, C y D, por otro lado, se transmiten a través de sangre infectada, a través de relaciones sexuales sin protección o de una madre infectada a su hijo durante el parto.

En nuestro país, la vacuna contra la hepatitis B es obligatoria desde 1991, y está garantizada de forma gratuita por el Sistema Nacional de Salud.

La situación es diferente cuando se trata de tipos no virales.

Estos pueden ser causados ​​por químicos, medicamentos o problemas metabólicos.

Por tanto, la terapia para esta hepatitis depende de la causa.

Por último, están las hepatitis autoinmunes, que son causadas por un ataque erróneo del sistema inmunológico al hígado.

El sistema inmunológico ataca erróneamente el órgano, provocando una inflamación que, a largo plazo, puede convertirse en cirrosis y causar un daño permanente al paciente, lo que puede afectar gravemente a su estilo de vida.

Las mujeres son las más afectadas por la hepatitis autoinmune, representando alrededor del 70% de los pacientes con esta enfermedad.

Hepatitis: prevención y estilo de vida

Como ocurre con todas las enfermedades, el estilo de vida es de suma importancia en términos de prevención. Debe estar libre de excesos y activo, regulado por una dieta saludable y reducido consumo de alcohol.

Sin embargo, cuando hablamos de hep. A y B estamos hablando de enfermedades para las que es imprescindible vacunarse, siguiendo el programa del Sistema Nacional de Salud; Asimismo, si planea viajar a áreas consideradas de riesgo, debe seguir los protocolos de salud de esa región en particular.

Por último, los tatuajes y perforaciones realizados en un entorno inseguro suponen un gran riesgo. Por este motivo, es fundamental acudir siempre a los profesionales que trabajan en instalaciones certificadas donde solo se utilizan los instrumentos adecuados.

¿Cómo se trata la hepatitis?

El año 2020 vio nuevos hitos en el tratamiento de h. B, gracias a la introducción de Tenofovir Alafenamida, un fármaco con un perfil de seguridad más alto que los fármacos anteriores y una buena potencia antiviral.

Para la hepatitis Delta, en cambio, es posible ingresar a un ensayo clínico, bajo la supervisión de especialistas de la Unidad de Medicina Interna y Hepatología, con un fármaco en etapa avanzada de desarrollo clínico y con resultados muy prometedores: Lonafarnib.

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Fuente:

Humanitas

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