Estenosis cervical: síntomas, causas, diagnóstico y tratamiento.

El término estenosis cervical se refiere a un estrechamiento del canal vertebral cervical, una estructura que contiene la médula espinal y el origen de las raíces espinales cervicales, lo que resulta en la compresión de la médula espinal.

La estenosis degenerativa del canal cervical de origen artrítico es muy frecuente entre los ancianos, debido a que está relacionada con el envejecimiento fisiológico del individuo

Evoluciona lentamente y puede agravarse por causas concomitantes que empeoran el cuadro degenerativo dando lugar a la formación de osteofitos, pequeños espolones óseos que se forman a lo largo de los márgenes articulares.

Síntomas de la estenosis cervical

Los síntomas varían según la gravedad de la médula cervical y el daño a los nervios.

Generalmente, el paciente experimenta dolor en la cuello y hombros, que puede irradiarse al brazo y la mano, dando lugar a cervicalgias y cervicobraquialgias, debilidad en los miembros superiores y, por último pero no menos importante, déficits neurológicos de sensibilidad y fuerza en los miembros superiores, ya que la compresión de la médula espinal no permite transmisión óptima del estímulo nervioso a lo largo del brazo, lo que provoca hormigueo y pérdida de sensibilidad.

Causas de la estenosis cervical

Las condiciones que pueden favorecer la aparición de estenosis cervical son:

  • Enfermedad de Paget;
  • discos herniados;
  • malformaciones y desviaciones de la columna vertebral;
  • espondilosis o trauma severo en la columna vertebral.

Los factores de riesgo que tienden a agravarla son la diabetes, la obesidad y el tabaquismo.

Diagnóstico

El diagnóstico de la estenosis cervical implica 3 pasos:

  • la tradicional radiografía del cuello
  • la tomografía computarizada, que es muy importante para diagnosticar la estenosis degenerativa del canal, ya que define mejor las lesiones óseas;
  • Resonancia magnética de la columna cervical, que es muy útil para evaluar la situación de los discos intervertebrales y de la médula cervical.

Cómo se trata la estenosis cervical

El tratamiento varía según la gravedad y la causa del inicio.

El enfoque puede ser

  • conservador para estenosis más leves, lo que implica, por un lado, la administración de fármacos antiinflamatorios y, por otro, la prescripción de tratamientos osteopáticos y/o fisioterapéuticos;
  • tratamiento quirúrgico, que está indicado en casos más graves y tiene como objetivo descomprimir las estructuras nerviosas y preservar la estabilidad vertebral.

No existe un tratamiento quirúrgico absoluto para la estenosis del canal porque estamos ante una degeneración del hueso y hay que evaluar su estadio; mediante el uso de la cirugía ciertamente podemos ralentizar la progresión de la enfermedad y consecuentemente mejorar la calidad de vida del paciente.

Laminectomía descompresiva

Una de las técnicas quirúrgicas más utilizadas es la laminectomía descompresiva, que sin duda es eficaz para crear espacio para que la médula ósea "respire".

Una solución quirúrgica que no sólo es necesaria sino también indispensable en los muchos casos en los que, lamentablemente, la estenosis del canal se combina con un traumatismo cervical: situaciones clínicas que pueden degenerar en mielopatía, es decir, daño en la médula espinal.

foraminotomia

Para la estenosis del foramen de conjugación, por otro lado, la foraminotomía puede lograr buenos resultados ya que alivia la presión sobre los nervios que están comprimidos en el foramen intervertebral.

La estenosis cervical debe abordarse con un abordaje multidisciplinario

La estenosis cervical afecta principalmente a personas de 50 años o más, siendo rara en personas jóvenes.

Sin embargo, a lo largo de sus vidas, las personas que padecen estenosis cervical han experimentado eventos traumáticos repetidos, como el latigazo cervical.

En estos casos, gracias a un abordaje multidisciplinar entre fisiatra, fisioterapeuta, osteópata y neurorradiólogo, resultan de gran utilidad los programas de rehabilitación dirigida, junto a terapias como la tecarterapia, la laserterapia o la bomba diamagnética CTU, tratamientos que no solo aportan alivio, sino también evitar que la situación empeore.

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Fuente:

GSD

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