Escoliosis idiopática: qué es y cómo tratarla

La escoliosis es una deformidad de la columna que puede aparecer durante la edad de desarrollo esquelético, desde el nacimiento hasta los 18 años.

Se presenta como una desviación lateral de la columna vertebral con rotación sobre su eje, produciendo una deformidad de doble o simple curva.

La aparición de escoliosis no está necesariamente asociada a patologías sindrómicas o congénitas; de hecho, también puede aparecer en individuos sanos a una edad temprana.

Tipos de escoliosis y causas

Como se mencionó, la escoliosis puede no estar asociada con trastornos congénitos y también puede ocurrir en personas jóvenes sanas.

En este caso hablamos de escoliosis idiopática juvenil y adolescente, según la edad de aparición, antes o después de los 10 años.

Se desconoce la causa exacta de la escoliosis idiopática.

Durante al menos medio siglo, la investigación científica ha estado tratando de averiguar qué causa la escoliosis idiopática en los jóvenes.

De momento, lo cierto es que las causas son en su mayoría de base genética multifactorial: en este caso, se heredan ciertos factores predisponentes al desarrollo de la patología, especialmente en la preadolescencia y adolescencia (desde los 9-10 años hasta los 14 años). -15 años).

Por último, está la escoliosis del adulto que puede ser:

  • la evolución de una escoliosis juvenil;
  • Ocurre ex novo como resultado de la degeneración de los discos y ligamentos intervertebrales que produce la rotación de la columna (escoliosis degenerativa).

Hay que tener en cuenta sobre todo el ritmo de evolución de la escoliosis: cuanto más precoz sea su aparición, más posibilidades hay de que se vuelva muy grave.

La escoliosis infantil que aparece antes de los 3 años o la escoliosis juvenil que aparece antes de los 10 años son, por tanto, más graves que las que aparecen en la adolescencia, es decir, después de los 10 años.

Diagnóstico de escoliosis

Para detectar la escoliosis es necesario realizar una evaluación clínica del sujeto, especialmente si se encuentra en el grupo de edad adolescente.

En esta etapa de la vida, el diagnóstico precoz es fundamental: observar la escoliosis desde los primeros signos es importante para poder frenar su evolución.

Cuanto antes se diagnostique la enfermedad, mejor se podrá tratar, previniendo un mayor agravamiento y empeorando la calidad de vida del paciente.

Por lo tanto, el diagnóstico precoz debe realizarse durante los años de desarrollo: los niños deben ser vistos por pediatras, médicos o investigados por sus propios padres, especialmente entre los 9 y 10 años hasta los 13-14 años.

Los signos premonitorios pueden ser la asimetría de los hombros o el perfil de la cadera.

Si existe alguna duda sobre una asimetría del tronco, se debe buscar una consulta con el médico de familia o especialista y realizar un examen de rayos X.

Lidiando con la escoliosis: radiografías de la columna vertebral

Aún hoy, la radiografía de la columna vertebral en bipedestación y en ambas proyecciones es la única forma real de hacer un diagnóstico definitivo de escoliosis.

Afortunadamente, en los últimos años se han introducido máquinas de radiación de baja dosis, como el sistema EOS, un equipo de rayos X de última generación. equipo que realiza radiografías 3D de la columna vertebral y las articulaciones, emitiendo hasta 10 veces menos radiación que una máquina digital tradicional: por desgracia, no está muy extendida en Italia (solo en 4 centros, incluido Galeazzi, desde 2013).

Una vez realizado el diagnóstico de escoliosis, el especialista debe cuantificar el grado de curvatura de la columna y decidir el tipo de tratamiento a realizar.

Cómo tratar la escoliosis: tratamiento conservador y actividad física

La escoliosis menor, por debajo de los 20 grados, se mantiene en observación; cuando la escoliosis supera los 20-22 grados se debe iniciar tratamiento ortopédico con corsé para contener la evolución.

Si el tronco se deja libre para crecer y girar sobre sí mismo, la escoliosis tenderá a progresar de forma natural.

Por el contrario, si se coloca un bloqueo externo en el tronco, a nivel lumbar o torácico, podemos reducir el empeoramiento, deteniendo la progresión de las curvas.

Hay que tener en cuenta que el 80% de las curvas por debajo de los 30 grados suelen permitir una vida adulta normal, sin un empeoramiento real de la escoliosis en la edad adulta.

Solo 1 de cada 5 pacientes, por lo tanto, tiende a empeorar lentamente.

Reconocer una curva de 20 grados en una etapa temprana, por lo tanto, facilita mantenerla por debajo de los 30 grados con un tratamiento conservador y poder garantizar a los niños una vida normal una vez que se retira la ortesis al final del crecimiento.

Si por el contrario dejamos que la escoliosis se agrave y por tanto supere los 30-35 grados, en ese punto el 80% tendería a empeorar en la edad adulta: tendríamos entonces unas curvas que, en la juventud, no darían grandes problemas, pero que ciertamente evolucionaría en la edad adulta madura.

Luego se debe realizar el tratamiento quirúrgico.

Ejercicios, deportes a evitar y deportes adecuados

Es recomendable combinar el corsé con gimnasia postural, que puede ayudar a mantener activa la musculatura del tronco, favoreciendo la autocorrección y el mantenimiento de una correcta forma física.

Se debe promover la actividad física en los casos de escoliosis, aunque no exista un deporte dedicado y específico que pueda ayudar a corregir la escoliosis o prevenirla.

Evidentemente, los deportes más asimétricos, como el tenis o la esgrima, pueden tener contraindicaciones si se practican a nivel competitivo.

Para los jóvenes en desarrollo de escoliosis, especialmente aquellos con escoliosis, es recomendable practicar siempre deportes simétricos, como natación, atletismo, gimnasia, incluso voleibol o baloncesto, que tienden a involucrar todos los músculos del cuerpo y así asegurar un desarrollo armonioso.

Cirugía: qué ventajas

En el campo quirúrgico, en las últimas décadas se han desarrollado técnicas cada vez más modernas y eficaces, con mejores posibilidades de corrección, y que no requieren el uso de corsés ni escayolas postoperatorias.

El objetivo de la operación es corregir la deformidad, manteniendo el tronco en una posición equilibrada tanto en el plano frontal como en el lateral o sagital.

De lo contrario, en la edad adulta avanzada, podríamos ver dolorosos desequilibrios del tronco, con la necesidad de retomar quirúrgicamente el desequilibrio para devolver la postura a una posición más correcta.

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Fuente:

GSD

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