Nódulo tiroideo: signos que no deben subestimarse

Un nódulo tiroideo es uno de los trastornos tiroideos más comunes. Afecta principalmente a mujeres y generalmente es benigna. Pero, ¿cómo podemos saber si nos afecta?

Nódulo tiroideo: alarmas y silbidos

Normalmente, un nódulo tiroideo es silencioso y se descubre por casualidad.

Sin embargo, existen algunos signos que pueden hacer sospechar la presencia de un nódulo tiroideo:

Si un paciente se queja de dificultad para respirar o tragar, o una sensación de constricción en el cuello, así como si el nódulo es claramente visible.

En algunos casos más raros, el paciente puede experimentar síntomas de hipertiroidismo, como taquicardia, arritmia cardíaca, pérdida de peso, pero también aumento de la sudoración y el apetito.

En tales casos, se realiza una ecografía para evaluar la presencia de un nódulo tiroideo.

Los incidentalomas son aquellos nodularidades que se encuentran incidentalmente durante los exámenes que el paciente ha sufrido por síntomas no directamente asociados con una enfermedad tiroidea: esto puede ocurrir durante un ecocolordoppler de los vasos supraaórticos o durante una resonancia magnética de la columna vertebral cervical.

Por tanto, la existencia de un nódulo puede detectarse por casualidad o sospecharse mediante la observación del cuello del paciente.

Nódulo tiroideo y estilo de vida: ¿existe algún vínculo? ¿Podría la aparición de un nódulo tiroideo estar relacionada con el estilo de vida?

No. El único factor de riesgo asociado al estilo de vida es una dieta con un consumo casi exclusivo de brassicaceae (es decir, repollo, coliflor y verduras de la misma familia), pero esta es una hipótesis muy difícil si tenemos en cuenta la dieta que se suele seguir en Italia. .

En Italia, sin embargo, existe una endémica bociogénica por deficiencia de yodo, elemento indispensable para el buen funcionamiento de la tiroides, que puede ser leve o moderada.

Por lo tanto, es aconsejable proporcionar la cantidad correcta de yodo en la dieta, por ejemplo, utilizando sal yodada.

La ingesta de yodo es aún más importante en determinadas situaciones específicas, como el embarazo.

Nódulos tiroideos: diagnóstico y seguimiento

Tras la evaluación del estado funcional de la glándula tiroides, se toma la decisión de continuar con el examen citológico del nódulo mediante aspiración con aguja para evaluar la posible presencia de un carcinoma de tiroides.

La indicación de la necesidad de este examen adicional viene determinada por las características ecográficas del nódulo y la presencia o ausencia de factores de riesgo específicos, por ejemplo, irradiación previa del cuello.

Sin embargo, si el nódulo tiroideo es mitológicamente o ecográficamente benigno y su tamaño no implica compresión traqueal o esofágica, se considera suficiente la exploración ecográfica para monitorizar cualquier cambio en el tamaño del nódulo, al menos una vez al año.

¿Cómo se tratan los nódulos tiroideos?

No es posible prevenir el crecimiento de nódulos mediante tratamiento médico, que generalmente solo se prescribe en casos de disfunción tiroidea.

Si hay nódulos particularmente grandes, que están relacionados con síntomas compresivos, o si el resultado citológico de neoplasia tiroidea es positivo, la cirugía es apropiada.

Por otro lado, en el caso de un nódulo hiperfuncionante, es decir asociado a hipertiroidismo, se puede plantear la cirugía o, alternativamente, el tratamiento radiometabólico con yodo.

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Fuente:

Humanitas

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