Aneurismas cerebrales no rotos: cómo diagnosticarlos, cómo tratarlos

Un aneurisma cerebral es una dilatación de una arteria en el cerebro. Los aneurismas cerebrales no rotos a menudo se encuentran ocasionalmente durante otros exámenes. Estas lesiones pueden tratarse o mantenerse bajo observación.

¿Qué son los aneurismas cerebrales no rotos?

Un aneurisma es la dilatación de una arteria en el cerebro.

El tamaño puede variar desde unos pocos milímetros hasta lesiones, llamadas “gigantes”, con diámetros de más de 2.5 cm.

Los aneurismas pueden afectar a cualquier arteria cerebral, aunque la frecuencia y, a veces, los síntomas varían.

Los aneurismas se pueden dividir en dos grandes familias: aneurismas cerebrales rotos y aneurismas cerebrales no rotos.

Los aneurismas no rotos son lesiones que a menudo se encuentran ocasionalmente durante otras investigaciones.

Desde el momento del diagnóstico, este aneurisma se convierte en un problema, primero para el paciente, luego para el neurocirujano que debe decidir si la lesión necesita tratamiento o solo observación.

¿Cuáles son las causas de los aneurismas cerebrales no rotos?

El aneurisma suele localizarse en la bifurcación de los vasos cerebrales, signo de que la causa suele ser embriológica.

La hipertensión es un cofactor importante en el crecimiento y rotura de aneurismas.

Lo mismo se aplica al tabaquismo, los aneurismas múltiples y las enfermedades del tejido conectivo.

¿Cuáles son los síntomas de los aneurismas cerebrales no rotos?

A veces permanece en silencio durante toda la vida.

Rara vez aumenta progresivamente de tamaño hasta el punto de dar lugar a síntomas de "efecto de masa" (dolor de cabeza, compresión de los nervios craneales con trastornos del movimiento ocular, ataques epilépticos, etc.).

Un porcentaje muy pequeño se rompe.

El tamaño del saco está directamente relacionado con el riesgo de rotura.

Un aneurisma menor de 6-7 mm tiene un riesgo bajo de sangrado / año; si es mayor de 7 mm, generalmente debe tratarse.

Todo también debe estar relacionado con la edad del paciente en consideración a la evaluación del riesgo hemorrágico.

Diagnóstico de aneurismas cerebrales no rotos

  • Primer nivel: a menudo, la tomografía computarizada del cerebro puede generar sospechas, pero con mucha más frecuencia se trata de hallazgos ocasionales en la resonancia magnética realizada por otras razones.
  • Segundo nivel: Angio MRI (esta es una resonancia magnética normal que no requiere medio de contraste) y ANGIOTAC (esta es una tomografía computarizada normal pero requiere medio de contraste).
  • Tercer nivel: Angiografía cerebral (anestesia local en la ingle, cateterismo a través de la arteria femoral para llegar a los vasos intracraneales y se inyecta contraste obteniendo una visualización dinámica completa del flujo cerebral) para realizar en casos dudosos o donde sea necesario conocer el flujo cerebral y variaciones anatómicas.

Aneurismas cerebrales no rotos, tratamientos

Depende del neurocirujano evaluar si la lesión necesita tratamiento o solo observación.

En la actualidad, la literatura no proporciona pautas confiables sino solo pautas.

El abordaje correcto es una valoración caso por caso, teniendo en cuenta la edad, la localización de la lesión y el estado psicológico del paciente hacia la nueva patología.

También hay que considerar que el tratamiento de un aneurisma no roto presenta en la mayoría de los casos, riesgos de morbimortalidad significativamente menores que la hemorragia subaracnoidea, lo que representa una patología adicional con toda una serie de complicaciones no relacionadas con la lesión vascular, sino con la sangre "irrita" la superficie cerebral.

El tratamiento neuroquirúrgico de los aneurismas no rotos es electivo y presenta riesgos limitados en relación al tamaño del saco, la ubicación de la lesión y la edad del paciente.

Si el equipo multidisciplinar ha dado una indicación de tratamiento, existen dos posibilidades:

  • Tratamiento microquirúrgico
  • Tratamiento endovascular

El tratamiento endovascular no es una alternativa al tratamiento microquirúrgico, sino una elección real de intervención.

Algunos aneurismas tienen indicación de cirugía, otros de tratamiento endovascular.

Corresponde al equipo evaluar el tratamiento de elección en cada caso.

El tratamiento microquirúrgico consiste en excluir el saco aneurismático colocando uno o más “clips” (pequeños alfileres) a nivel del cuello de la malformación.

Se realiza con la ayuda de la tecnología más moderna:

  • Microscopio quirúrgico
  • Fluoroangiografía intraoperatoria
  • Monitorización neurofisiológica intraoperatoria
  • Endoscopia 3D
  • Microdoppler intraoperatorio

Los riesgos son limitados, dado que los vasos cerebrales descansan en la superficie del cerebro y no en el interior, y que el procedimiento microquirúrgico, por tanto, “trabaja” en la superficie sin atravesar el tejido cerebral.

El uso de “monitores intraoperatorios” para la evaluación motora y sensorial del paciente durante el curso del tratamiento es esencial.

El tratamiento endovascular es un procedimiento de angiografía normal que consiste en llegar a los vasos cerebrales a través de la arteria femoral y rellenar el saco aneurismático con pequeños filamentos de titanio o colocar stents (pequeños cilindros de materiales maleables) que excluyen el aneurisma del cerebro.

Los riesgos están relacionados con la posibilidad de eventos isquémicos transitorios o permanentes (mayor en stents que en coils) y en la posible rotura del aneurisma intraprocedimiento.

Los resultados del tratamiento endovascular pueden no ser definitivos y necesitan un seguimiento serio a lo largo de los años.

Prevención

No existe un programa de prevención real.

Si se encuentra un aneurisma no roto y el equipo lo considera "visible", es imperativo:

  • Controle la presión arterial
  • Deja de fumar

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Aneurisma cerebral: qué es y cómo tratarlo

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Evaluación ecográfica prehospitalaria en emergencias

Fuente:

Humanitas

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