Las dificultades y los riesgos involucrados en el transporte de un paciente obeso en helicóptero. Todo debe estar orientado al paciente, pero ese no es siempre el caso

Los mismos desafíos que deben enfrentarse cuando un persona obesa, con un índice de masa corporal de más de 35, debe ser trasladado y transportado en ambulancia, también debe cumplirse cada vez que se debe utilizar un helicóptero de rescate para el transporte. Antes de comenzar los procedimientos de transporte, se deben evaluar las características físicas del paciente para decidir si él o ella son aptos para volar. Lo primero a evaluar es el medios de transporte, que debe cumplir ciertos estándares fundamentales. El personal médico adecuado debe estar disponible en el vuelo. Las máscaras nasales de presión positiva continua en la vía aérea (CPAP) deben estar disponibles en el tamaño correcto para pacientes obesos. Todo tiene que ser diseñado específicamente para las necesidades de la persona obesa, desde la camilla, que debe ser lo suficientemente larga y capaz de soportar el peso, hasta la manga de la presión arterial, desde los lectores de pulso hasta las férulas y cualquier cosa que no sea del tamaño adecuado para pacientes tan grandes.

No hay tamaños estándar planificados actualmente para este tipo de pasajero; en helicópteros de rescate europeos, el paciente se coloca en diagonal y el límite de diámetro de hombro a cadera en el avión Learjet 45 utilizado por la Ambulancia Aérea Europea (EAA) es 73 cm. La capacidad de carga y las correas de sujeción de una camilla están limitadas a 200 kg. Las restricciones Learjet 35 tienen los mismos parámetros, pero en este punto el transporte puede volverse problemático.

A paciente obeso típico tiene una tasa metabólica (BMR) más alta con un mayor consumo de oxígeno, lo que hace que sea preferible una posición sentada para facilitar la respiración. Cada detalle debe tenerse en cuenta a tiempo y siempre se deben tener en cuenta los requisitos de cada paciente.