Trastorno explosivo intermitente (TEI): qué es y cómo tratarlo

El trastorno explosivo intermitente (IED, por sus siglas en inglés) es un trastorno del comportamiento caracterizado por expresiones de ira extremas, a menudo incontrolables, que no guardan proporción con la situación.

La agresión impulsiva no es premeditada y se define por una reacción desproporcionada a cualquier provocación, real o percibida.

Algunas personas informan cambios afectivos antes de un arrebato (p. ej., tensión, cambios de humor).

El trastorno explosivo intermitente se clasifica actualmente en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) en la categoría "trastorno disruptivo del control de los impulsos y de la conducta".

En sí mismo, no se caracteriza fácilmente y, a menudo, presenta comorbilidad con otros trastornos del estado de ánimo, en particular el trastorno bipolar y el trastorno límite de la personalidad.

Las personas diagnosticadas con IED informan que sus arrebatos son breves (duran menos de una hora), con una variedad de síntomas corporales (sudoración, tartamudeo, opresión en el pecho, espasmos, palpitaciones) informados por un tercio de las muestras.

Se informó que los actos agresivos iban acompañados con frecuencia de una sensación de alivio y, en algunos casos, de placer, pero a menudo seguidos de remordimiento.

Es un trastorno que provoca un gran malestar psicológico y puede derivar en: estrés, dificultades sociales y familiares, dificultades económicas y dificultades con la ley.

Los arrebatos de ira tienen un gran impacto en la vida de quien los padece y perjudican el funcionamiento social, laboral, financiero y legal.

Tal comportamiento puede conducir a serios problemas en la escuela y en el lugar de trabajo y demandas civiles como resultado de peleas y disputas.

Dichos pacientes a menudo también tienen trastornos del estado de ánimo, miedos y fobias, trastornos alimentarios, una alta incidencia de abuso de sustancias alcohólicas, trastornos de personalidad como el trastorno de personalidad antisocial o límite y otros trastornos específicos del control de los impulsos.

El trastorno explosivo intermitente (IED, por sus siglas en inglés) generalmente comienza bastante temprano en la vida y es más común en hombres que en mujeres.

En el 80% de los casos persiste durante mucho tiempo.

Su incidencia es de alrededor del 5%-7%.

IED se diagnostica cuando el paciente tiene tres o más episodios de ira por año.

Diferencia entre compulsivo e impulsivo

Ser compulsivo es cuando un individuo tiene un impulso irresistible de hacer algo.

Ser impulsivo es cuando un individuo actúa según sus instintos.

La diferencia clave entre estas dos formas de comportamiento es que, mientras que ser compulsivo incluye pensar en el acto, en el comportamiento impulsivo, el individuo simplemente actúa sin pensar.

Ambos conceptos son tratados en psicología anormal en el contexto de los trastornos psicológicos.

En la psicología anormal también se presta atención a los trastornos impulsivos.

El comportamiento impulsivo proporciona placer al individuo ya que reduce la tensión.

Los que sufren de trastornos impulsivos no piensan en el acto sino que se involucran en el momento en que se trata de ellos.

Según los psicólogos, los trastornos impulsivos en su mayoría están relacionados con consecuencias negativas, como actos ilegales.

Los juegos de azar, las conductas sexuales de riesgo y el consumo de drogas son algunos de estos ejemplos.

La incapacidad para resistir la agresión, la cleptomanía, la piromanía, la tricotilomanía (tirarse del pelo) son algunos de los trastornos impulsivos.

Esto demuestra que ser compulsivo e impulsivo son dos comportamientos diferentes.

Comportamientos que muestran una falta de control de la ira.

  • agresión verbal (insultos, peleas y amenazas)
  • agresión física hacia animales o personas (heridas o lesiones, destrucción de objetos y propiedades)

Síntomas del trastorno explosivo intermitente y consecuencias

Los síntomas que anticipan o acompañan a los eventos agresivos son

  • irritabilidad
  • excitación psíquica
  • gran energia y fuerza
  • aceleración de pensamientos
  • hormigueo y temblor
  • palpitaciones y presión en la cabeza y el pecho
  • sensación de escuchar un eco.

La tensión se derrite tan pronto como se logra.

Tratamiento de DEI

El tratamiento de la IED es individualizado.

Suele implicar un tratamiento farmacológico y terapéutico para modificar la conducta y lograr un mayor control de los impulsos agresivos.

Se ha encontrado que la terapia conductual cognitiva (TCC) es útil para ayudar al paciente a explorar la regulación mental de los arrebatos explosivos, utilizando técnicas cognitivas correctivas y de relajación para cambiar la respuesta del paciente a los factores provocadores.

Artículo escrito por la Dra. Letizia Ciabattoni

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Fuente:

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