Intubación: riesgos, anestesia, reanimación, dolor de garganta

En medicina, 'intubación' se refiere a una técnica que permite la inserción de un tubo en las vías respiratorias, más precisamente en la tráquea, a través de las cuerdas vocales del paciente con el objetivo principal de permitir que una persona que no puede respirar independientemente respire.

El método más común de intubación es la intubación 'endotraqueal', que puede tener lugar

  • orotraquealmente: el tubo entra por la boca del paciente (método más común);
  • rinotraquealmente: el tubo entra por la nariz del paciente (método menos común).

Intubación: ¿cuándo se usa?

El objetivo principal de todo tipo de intubación es permitir la respiración de una persona que, por diversas razones, no puede respirar de forma independiente, lo que pone en riesgo la vida del paciente.

Otro objetivo de la intubación es proteger la vía aérea de una posible inhalación de material gástrico.

La intubación se realiza en muchas condiciones médicas, tales como:

  • en pacientes en coma;
  • bajo anestesia general;
  • en broncoscopia;
  • en procedimientos operativos endoscópicos de las vías respiratorias, como la terapia con láser o la introducción de un stent en los bronquios;
  • en la reanimación de pacientes que requieren asistencia respiratoria (por ejemplo, en casos de infección grave por Covid 19);
  • en medicina de emergencia, particularmente durante la reanimación cardiopulmonar.

Alternativas a la intubación

Existen algunas alternativas a la intubación, pero sin duda son más invasivas y ciertamente no están exentas de riesgos, por ejemplo

  • traqueotomía: este es un procedimiento quirúrgico generalmente utilizado en pacientes que requieren soporte respiratorio a largo plazo; leer más: Traqueotomía posibilidad de hablar, duración, consecuencias, cuando se hace
  • cricotiroidotomía: es una técnica de emergencia que se utiliza cuando no es posible la intubación y la traqueotomía es imposible.

Tipos de tubos utilizados en la intubación

Existen varios tipos de tubos endotraqueales para la intubación oral o nasal; los hay flexibles o semirrígidos, con una forma específica y por lo tanto relativamente más rígidos.

La mayoría de los tubos tienen en común que tienen un margen inflable para sellar la vía aérea inferior, lo que no permite la salida de aire ni la aspiración de secreciones.

Intubación: ¿por qué se hace durante la anestesia?

La intubación la hace el anestesiólogo durante una anestesia general, ya que para provocar la anestesia se le dan al paciente medicamentos que inhiben su respiración: el paciente no puede respirar de forma independiente y el tubo endotraqueal, conectado a un respirador automático, le permite respirar correctamente durante la cirugía.

En operaciones de corta duración (hasta 15 minutos) se apoya la respiración con mascarilla facial, se utiliza el tubo traqueal si la operación dura más.

¿Sentiré dolor?

La intubación siempre se realiza después de que el paciente se haya puesto a dormir, por lo que no sentirá ningún dolor causado por ella.

Después del procedimiento, no recordará la colocación del tubo ni su extracción (es decir, la extubación) de las vías respiratorias cuando finalice el procedimiento. Es posible, y bastante frecuente, una ligera molestia en la garganta después de la extubación.

Dolor de garganta después de la intubación: ¿es normal?

Como se acaba de mencionar, después de que un paciente se ha sometido a la intubación, puede experimentar algunos síntomas desagradables, que incluyen:

  • dolor de garganta
  • sensación de cuerpo extraño en la garganta;
  • dificultad para tragar sólidos y líquidos;
  • incomodidad al hacer sonidos;
  • ronquera

Estos síntomas, aunque molestos, son bastante frecuentes y no graves, y tienden a desaparecer rápidamente, normalmente en un máximo de dos días.

Si el dolor persiste y es francamente insoportable, busque el consejo de su médico.

Técnicas de intubación

La intubación traqueal se puede realizar mediante diversas técnicas.

  • Técnica tradicional: consiste en una laringoscopia directa en la que se utiliza un laringoscopio para visualizar la glotis por debajo de la epiglotis. Luego se inserta un tubo con una vista directa. Esta técnica se realiza en pacientes que están comatosos (inconscientes) o bajo anestesia general, o cuando han recibido anestesia local o específica de las estructuras de las vías respiratorias superiores (por ejemplo, utilizando un anestésico local como la lidocaína).
  • La inducción de secuencia rápida (RSI) (inducción de choque) es una variante del procedimiento estándar en pacientes bajo anestesia. Se realiza cuando se requiere un tratamiento inmediato y definitivo de la vía aérea mediante intubación y, en particular, cuando existe un mayor riesgo de inhalación de secreciones gástricas (aspiración) que conduciría casi inevitablemente a una neumonía ab ingestis. Para la RSI, se administra un sedante a corto plazo como etomidato, propofol, tiopental o midazolam, seguido poco después de un fármaco paralizante despolarizante como succinilcolina o rocuronio.
  • Técnica endoscópica: una alternativa a la intubación del paciente consciente (o ligeramente sedado) bajo anestesia local es el uso de un endoscopio flexible o similar (p. ej. utilizando un videolaringoscopio). Esta técnica es la preferida cuando se prevén dificultades, ya que permite que el paciente respire espontáneamente, asegurando así la ventilación y la oxigenación incluso en caso de intubación fallida.

¿La intubación presenta riesgos y complicaciones?

La intubación puede causar daños en los dientes, especialmente en el caso de dientes previamente dañados o relaciones anatómicas difíciles.

Además de los frecuentes y molestos síntomas de garganta mencionados anteriormente, en casos más raros, la intubación puede causar daños más graves en los tejidos por los que pasa, llegando incluso a provocar hemorragias.

La intubación puede presentar algunos problemas no previstos, especialmente en casos de intubación difícil no prevista, que es poco frecuente pero posible, donde las características anatómicas del paciente dificultan la correcta colocación del tubo en la vía aérea.

Afortunadamente, en estos casos, el médico dispone de herramientas que le ayudarán a limitar al máximo los riesgos para el paciente, como videolaringoscopios y fibroscopios, que suplen las dificultades de intubación imprevistas o previstas que se presenten.

Más esquemáticamente, los riesgos tempranos y tardíos son los siguientes:

Riesgos tempranos

  • lesión dental
  • dolor de garganta;
  • hemorragia;
  • edema de las estructuras glóticas;
  • neumomediastino;
  • ronquera
  • dificultades fonatorias;
  • perforación traqueal;
  • paro cardiovascular por estimulación vagal.

Riesgos tardíos

  • lesión traqueal
  • decúbito cordal;
  • estructuras bucales en decúbito, faringe, hipofaringe;
  • neumonía;
  • sinusitis

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Fuente:

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