Sordera, terapias y conceptos erróneos sobre la pérdida auditiva

No se habla demasiado, pero la sordera o la pérdida auditiva es un fenómeno generalizado. Muchas personas se ven afectadas por el problema (incluso el gran Beethoven, en la foto), y ningún grupo de edad está exento.

Los grandes avances que ha logrado la medicina en el tratamiento de este déficit son, lamentablemente, aún poco conocidos.

Así, persisten los prejuicios sobre la sordera: entre ellos está la idea de que, aparte del uso de audífonos, no existen otros medios para reducirla o curarla.

Los audífonos y la cirugía pueden restaurar una buena audición en la mayoría de los casos.

Los tres tipos de sordera

Los mecanismos detrás de la sordera son diferentes y pueden tener su origen en problemas en diferentes partes del sistema auditivo.

Puede ser un problema en el oído externo, la parte del oído que va desde el pabellón auricular y el canal auditivo hasta la membrana timpánica, o un mal funcionamiento en el oído medio, donde la cadena de huesos que transmite la onda sonora al oído interno se encuentra, o en el oído interno, donde el tejido nervioso "capta" el sonido y lo envía a la corteza cerebral.

Si la onda sonora no puede llegar al oído interno, la sordera es de tipo transmisivo y es lo que suele ocurrir como consecuencia de una patología que afecta al oído externo y medio. En este caso, casi siempre es posible intervenir quirúrgicamente.

Algunos ejemplos son la reconstrucción del tímpano perforado después de una otitis crónica o la reconstrucción de la cadena osicular comprometida por una enfermedad del desarrollo como el colestetatoma (en términos simples, “piel” que crece donde no debería).

La pérdida auditiva neurosensorial, por otro lado, se refiere a la sordera que afecta el oído interno, el nervio y las vías auditivas.

Diferentes causas de sordera.

Un cierto grado de pérdida auditiva que afecta a ambos oídos en una persona mayor suele ser parte del proceso normal de envejecimiento.

En una persona joven, sin embargo, puede deberse a un traumatismo acústico importante, como es el caso, por ejemplo, de los clubbers o los que trabajan con martillos neumáticos o en entornos especialmente ruidosos.

Este tipo de déficit se manifiesta inicialmente como una pérdida de audición a una frecuencia de 4000 hercios.

Si uno evita la fuente de ruido, es posible que la sordera no se desarrolle, pero empeora cuanto más tiempo se expone.

En el caso del daño causado por trauma acústico, existe una cierta subjetividad, cuya causa aún no se conoce.

La pérdida de audición que afecta solo a un lado puede deberse a la acción directa de un virus que tiene afinidad por el tejido nervioso, como es común en los niños, o puede ser el resultado de infecciones menos específicas que también se transmiten al órgano auditivo interno. como es el caso de algunas formas de meningitis.

En el caso de sordera que afecte solo a una parte, es imperativo realizar un diagnóstico en profundidad

Esto se realiza mediante investigaciones radiológicas con el fin de excluir neoformaciones del nervio auditivo (el más frecuente es el neurinoma).

La sordera también puede ser congénita; el resultado de una lesión en la cabeza causada por un accidente de tráfico; secundaria al uso de ciertos medicamentos, incluida la cloroquina, utilizada en la profilaxis de la malaria, ciertos medicamentos quimioterapéuticos y algunos antibióticos (por ejemplo, aminoglucósidos), que en dosis muy altas pueden inducir ototoxicidad.

Sordera, cuando estar alerta

Cada grupo de edad tiene sus propios trastornos auditivos.

En la mujer, especialmente después del embarazo y la lactancia, puede producirse sordera por otosclerosis, y en este caso la única forma de resolverla es mediante cirugía.

En los niños, alrededor de los 4-5 años, debido a la hiperactividad de las vías respiratorias superiores, es frecuente la otitis seromucosa (el oído medio aparece lleno de secreción en lugar de aire, bloqueando así el correcto movimiento del complejo tímpano-osicular) .

El neurinoma, un tumor benigno del nervio auditivo, generalmente ocurre a partir de los 30 años.

En general, se puede decir que cualquier sordera, más aún si solo afecta a un oído, siempre debe motivar al médico a realizar investigaciones exhaustivas.

Todas las posibilidades de la medicina contemporánea en el tratamiento de la sordera

En el tratamiento de la sordera, que está muy extendido y generalmente subestimado, la combinación de medicina y tecnología está dando grandes pasos. En la actualidad, existen muchas posibilidades para las personas con pérdida auditiva por diversas razones.

Si la causa de la pérdida auditiva está en el oído medio, generalmente es posible la cirugía.

Para el oído interno, en el caso más común de senescencia, se recurre al uso de un aparato, que lamentablemente todavía no está bien aceptado, a pesar de ser una ayuda comparable a las gafas.

Hay unos muy pequeños que encajan en el canal auditivo y son casi invisibles.

En el caso de sordos profundos, se puede utilizar un implante coclear, que consiste en un pequeño electrodo insertado en la cóclea (órgano auditivo) para estimular el nervio.

Sin embargo, esto solo se hace cuando la prótesis externa ya no es suficiente.

En los casos en los que existe una pérdida de audición de un solo lado, existe una estratagema algo artificial que restaura la audición completa: el oído con posibilidades reducidas se conecta al oído sano mediante una prótesis, permitiendo que la persona escuche desde el menos. lado receptivo.

Fomentar el cuidado de la audición

Las personas con problemas de audición no siempre son conscientes de su pérdida auditiva, especialmente si el problema es solo en un oído y es leve.

Esto es especialmente cierto para las personas de 5 a 10 años que son menos conscientes de sus problemas, pero también puede ocurrir en adultos.

Estas sorderas suelen pasar desapercibidas y solo pueden detectarse en un chequeo médico casual.

El Servicio Nacional de Salud cubre prácticamente todas las intervenciones que involucran el sistema auditivo, incluida la implantación coclear, que es muy costosa.

Es deseable que quienes padecen estos trastornos abandonen sus ideas preconcebidas sobre el uso de implantes y la creencia de que poco se puede hacer para resolverlos.

No se debe subestimar que algunas sorderas pueden ser señales de advertencia de otras enfermedades.

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Fuente:

Humanitas

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