Terapia del dolor para el dolor de espalda: cómo funciona

Terapia del dolor: al menos una vez en la vida todos hemos sufrido dolor de espalda, ya sea agudo o crónico, y probablemente a todas las edades

Específicamente, las formas crónicas de dolor lumbar y cuello dolor (es decir, aquellos que persisten en el tiempo), que afectan en promedio a más del 20% de la población adulta italiana y mundial, son muy frecuentes y, especialmente desde el punto de vista del tratamiento, requieren un enfoque multidisciplinario que involucra a varios especialistas como terapeutas del dolor, ortopedistas, fisioterapeutas y neurocirujanos.

Cuándo usar la terapia del dolor

En un contexto multidisciplinario, generalmente se llama a un terapeuta del dolor después de un período de síntomas de dolor intenso, especialmente en las fases subaguda y crónica.

Las patologías de la columna que se pueden tratar mediante la terapia del dolor son diversas, entre ellas:

  • síndromes artrósicos
  • osteofitosis
  • espondiloartrosis;
  • sacroilitis;
  • síndromes facetarios.

Síndrome de faceta

En concreto, el síndrome facetario es una patología crónica de las articulaciones facetarias, es decir, de las articulaciones paravertebrales que estabilizan la columna vertebral.

En ocasiones, ya sea por formas de degeneración discal, artrosis o como consecuencia de espinal cirugía, estas articulaciones facetarias entran en artrosis, dando lugar a la aparición de dolor lumbar localizado (monolateral en el 80% de los casos).

Si la patología no es de la competencia del neurocirujano, y por tanto no implica cirugía, o si no se trata de una inestabilidad grave de la columna, una hernia discal que necesita ser intervenida de urgencia, o formas degenerativas mayores, el terapeuta del dolor puede intervenir.

Terapia del dolor: tratamiento con radiofrecuencia

El especialista en dolor puede intervenir mediante el uso de radiofrecuencia, es decir, ondas electromagnéticas de alta frecuencia que actúan sobre el tejido lesionado con fuentes de calor muy elevadas.

En este sentido, podemos distinguir entre 2 tipos de radiofrecuencia para el tratamiento del dolor agudo y crónico:

  • radiofrecuencia pulsada (neuromodulación)
  • radiofrecuencia continua (neurolesión).

Radiofrecuencia pulsada

La radiofrecuencia pulsada (PRF) es un tratamiento ambulatorio mínimamente invasivo que implica el uso de una cánula muy fina, bajo guía radioscópica, para tratar la rama medial del nervio espinal con una fuente de calor (máx. 42 °C).

Esta técnica no provoca ningún daño neurológico sino únicamente un restablecimiento del nervio, con un efecto beneficioso duradero.

La radiofrecuencia pulsada se utiliza principalmente para tratar casos de:

  • hernias discales con radiculopatía cervical, dorsal y lumbar;
  • neuropatías posherpéticas;
  • neuropatías pudenda en el hombro congelado.

También es eficaz en los nervios craneales como el nervio trigémino.

Radiofrecuencia continua  

La radiofrecuencia continua (CRF), o radiofrecuencia continua, funciona dañando térmicamente el pequeño nervio de la articulación para desensibilizarlo de forma permanente.

La temperatura, que es muy alta, ronda los 80°C.

Habitualmente, la radiofrecuencia de neurolesión está indicada para el tratamiento del síndrome facetario.

Otros casos en los que se utiliza son:

  • denervación parcial del sacro ilíaco por vía posterior;
  • los nervios sensoriales geniculados de la rodilla;
  • los nervios obturador y femoral de la cadera.

Como norma, antes de proceder a una radiofrecuencia neurolestiva se realizan algunas pruebas diagnósticas, como por ejemplo un bloqueo anestésico o ecoguiado o radioscópico, que si da positivo (es decir, el dolor desaparece durante al menos 70-80%, aunque solo sea por unos pocos días), entonces se puede continuar.

Antes de estos tratamientos ambulatorios, se puede optar por infiltraciones antiálgicas o ecoguiadas o por ozonoterapia, que también es muy eficaz en formas crónico degenerativas así como en hernias discales no quirúrgicas.

Terapia del dolor para otras enfermedades de la columna

Otras enfermedades de la columna que normalmente también se pueden tratar con terapia del dolor son:

  • enfermedades degenerativas del disco;
  • patologías cervicales.

Terapia del dolor y enfermedad degenerativa del disco

Las enfermedades degenerativas del disco están relacionadas con la degeneración del disco como el disco negro, que es una degeneración del disco que conduce a una flacidez y rigidez del propio disco, que ya no cumple su función como amortiguador entre los dos cuerpos vertebrales.

Cuando este espacio se reduce, las facetas comienzan a rozarse entre sí, causando dolor.

En estos casos, si no es necesaria la cirugía, se puede utilizar un tratamiento bastante significativo, llamado disc fix.

Consiste en introducir dos filamentos en el interior del disco, que se consolidan y sirven para evitar una mayor reducción del disco.

Este procedimiento se realiza por vía percutánea bajo guía radioscópica.

Terapia del dolor y enfermedades cervicales

En cuanto a las enfermedades cervicales, los tratamientos relacionados son los mismos.

A veces, el latigazo cervical, o el síndrome de distorsión cervical, también pueden estar asociados con estos trastornos, que no son particularmente dolorosos al principio, pero pueden tener un efecto posterior desagradable con el tiempo.

En estos casos se utiliza un tratamiento especial llamado radiofrecuencia pulsada para reducir el estado inflamatorio.

Otro tipo de trastorno que pertenece a la gran familia de las cervicalgias es la cefalea cérvico-nucal, que se inicia en la nuca y asciende hacia la parte superior de la cabeza, afectando tanto a la frente como al ojo.

Es un trastorno muy común y se debe a una irritación del nervio occipital mayor.

Esto se puede tratar de 2 maneras.

  • por infiltración local con anestésico, cortisona u ozonoterapia;
  • mediante radiofrecuencia pulsada sobre el ganglio de la vértebra C2, es decir, donde comienza parte de este nervio.

En ambos casos, los resultados son óptimos con una mejoría en los síntomas del dolor.

Es importante recalcar que si no se trata adecuadamente, la cervicalgia tiende a reaparecer o cronificarse, por lo que es importante no subestimarla y consultar a un buen especialista.

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Fuente:

GSD

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